"El modelo de farmacia español es uno de los mejores del mundo: accesible, barato y solidario. Pero el sistema sanitario está obsoleto: aumentan prestaciones y usuarios, pero baja la financiación". Lo dice Juan Ramón Santana, vicepresidente la patronal canaria FEFARCAN. Santana es uno de los que promueve la transformación de las boticas en "multiestablecimientos sanitarios", como él los denomina. Sus propuestas van desde el clásico aparato para medir la tensión hasta la atención a drogodependientes y análisis de drogas, pasando por tratamientos antitabaco, administración de vacunas y pruebas de salud cardiovascular, densidad ósea, mama y próstata.
Un programa que está en vías de realizarse en Canarias, apunta Santana, es el seguimiento a enfermos crónicos que toman varios fármacos al día. "La clave es pensar bien qué servicio se puede ofrecer en la farmacia, e implantarlo paulatinamente", apunta. Lo ideal en su opinión sería hacerlo en colaboración con las Comunidades Autónomas, para que parte de esta oferta fuera subvencionada por el sistema sanitario. "En la actualidad se ofrecen varios servicios, pero la mayoría no están remunerados", apunta.
Además de apoyar la idea anterior, Francisco Quintana, presidente de la Cooperativa de Farmacéuticos de Tenerife (COFARTE), considera que el futuro de las farmacias y de la distribución en este sector van muy ligados. Vaticina que las cooperativas asumirán en un futuro próximo la gestión de los establecimientos que lo soliciten, y pone como ejemplo a Alliance Healthcare, una multinacional de la distribución de medicamentos que ofrece este servicio.
"Sobran farmacias"
El margen de beneficio que manejan las boticas canarias está entre el 3% y el 4%, según datos del sector. En los últimos 12 años este margen se ha ido reduciendo una media del 1% anual. Esto para Quintana es también es un problema de sobreoferta. "En España hay 30 cooperativas y 24 almacenes privados de distribución de fármacos, que hacen un total de 200 centros de distribución (Cofares, Famanova, Cecofar, Efarme y Edifa son las principales). Sobran empresas de distribución y sobras farmacias", concluye.
La crisis también hace sus estragos en la industria. Lo certifica el presidente de los laboratorios CINFA, Enrique Ordieres. Desde octubre del año pasado, el gasto por receta se ha reducido entre un 10% y un 12%, explica. Meses antes, en marzo de 2010, el Gobierno aplicó el primer decreto de reducción de gasto farmacéutico, con énfasis en los medicamentos genéricos, que es a lo que se dedica básicamente esta empresa española. Luego hubo dos decretos más sobre este punto, que hacen tres en 16 meses. "Me preocupa mucho lo que está pasando, porque se habla de gasto farmacéutico, no de inversión", comenta Ordieres. En Canarias, por cierto, el 18% de los medicamentos que se venden son genéricos, una cifra algo por debajo de la media nacional, en torno al 22%.
Una industria basada en I+D
Tatiana Dilla, de Laboratorios Lilly, subraya que la industria farmacéutica se caracteriza por ser la que más invierte en I+D: investigación y desarrollo de nuevos productos para ser vendidos en el mercado. Un 20%, según sus datos. Esto sucede porque solo dos o tres medicamentos que se investigan salen al mercado. Un ejemplo es el cáncer, para el que actualmente se investigan más de 1.500 moléculas. Otro motivo es que las patentes se vencen a los 20 años, en los que 12 de ellos se sigue investigando con el fármaco y solo quedan 8 años para obtener beneficios.
Tampoco los laboratorios de genéricos como CINFA están exentos de investigar. De hecho esta empresa invierte entre 20 y 30 millones al año en I+D, pues desarrollar un genérico lleva entre 3 y 5 años, según explica su presidente.
Dilla aprovechó su intervención en el foro para pedir un mayor esfuerzo de la Administración a la hora de aprobar nuevos fármacos para su venta. "Los medicamentos que llegan a las Comunidades Autónomas ya han sido aceptados por la Agencia Europea del Medicamento, pero a veces se responde que no hay suficiente información", se queja. Otras veces la respuesta es que no supone un gran avance respecto a la marca ya existente. Frente a esto, Dilla asegura que se debe hacer una evaluación en dos partes. Por un lado, la innovación que supone un nuevo medicamento, y por otro lado su eficiencia económica. "Hay que apoyar la innovación incremental, porque pequeñas innovaciones de nuevas moléculas, a la larga suponen mucho", asegura.
En el foro se abordaron otras cuestiones como la posibilidad de utilizar la base de datos de las facturas electrónicas para analizar el gasto farmacéutico en Canarias. Pero al final se volvió a la cuestión de los presupuestos, con el retraso en el pago de las recetas por parte del Gobierno regional como telón de fondo. Como dijo Enrique Ordieres, al final, "el propio farmacéutico está financiando por adelantado los medicamentos".





















