Llevar un periódico a dos manos y a deshoras es lo que tiene: no queda tiempo para la cita con la actualidad. Atrás se han quedado el círculo de empresarios y sus polémicas, Peytaví y sus 59 segundos y 350 euros... un montón de cosas de las que uno algo sabe -sólo un poquito- y no quisiera dejar de abordar en este tintero virtual, no sea que otras semanas no haya musas tan preclaras.
Les prometo que esta vez no les hablaré de Guaguas. Pero sí de periodismo. Qué le vamos a hacer. Me sorprende sobremanera -permítanme la antigualla verbal- con qué pena y con qué escasa gloria ha pasado la noticia de que el grupo de Gobierno de Telde ha cerrado una emisora de radio -Radio Aventura- alegando que no cuenta con la pertinente licencia urbanística para dicha actividad. Ya saben que a Al Capone lo trincaron por evasión fiscal. Pues lo mismo. Media Gran Canaria sabe que hay un tal Guillermo Reyes que estuvo en el grupo de Gobierno anterior y que es medio dueño o dueño entero de la mencionada Radio Aventura, desde donde -al parecer- hace su oposición en las ondas a quienes mandan en Telde. Y como cerrar una emisora de radio por cualquier cuita opinadora es tarea impropia de demócratas, la cierran por falta de pertinencia urbanística. No sólo demócratas, sino eficientes y exigentes cumplidores de la legalidad, quienes mandan en Telde, sí.
Líbreme el dios de ellos de ser sospechoso de fan encubierto del tal Guillermo Reyes. Ni he escuchado jamás Radio Aventura, ni creo que el tal Reyes y un servidor fuéramos jamás protagonistas de una simpatía recíproca. Me cuentan que la tal radio es indigna de Marconi, pero ¿cerrarla por ilegalidad urbanística? No me dirán que no es territorio para la paradoja este Telde del Francisco Aureliano Santiago Castellano Buendía, Pepe Alemán dixit.
Primera paradoja. El mismo grupo de Gobierno de Telde que, al parecer, manda precintar los micrófonos aventureros es el que permite que se abra una gran superficie comercial -Las Terrazas- sin licencia de apertura, según explicó en su momento el concejal de Urbanismo del faycanato.
Segunda paradoja. ¿Desde cuándo se cierran emisoras de radio por carecer de licencia? ¿Cuántas radios, no sólo en Telde, cuentan con ella? ¿Se las exigen a las radios que son afines?
Tercera paradoja. ¿Tiene el mismo valor disciplinario y urbanístico no contar con licencia para las ondas que no contar con licencia -o incumplir la legalidad- para construir al ladito del mar?
Cuarta paradoja. ¿Por qué el cierre de Radio Aventura por una supuesta indisciplina urbanística no es mencionado por algunos medios de comunicación, poseedores a su vez de radios sin licencia?
Como verán, también Paco Santiago es buena musa. No sé si sus asesores -los de Playa del Hombre y La Isleta- le recomendaron el cierre. Y hasta puede que sea un cierre justo. Pero por otras razones que debiera decidir un juez, y no el alcalde de turno.
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