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Jueves, 09 de Febrero de 2012

El día en que murió Saramago

Ezequiel Pérez Plasencia
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EZEQUIEL PÉREZ PLASENCIA

Vivían una resaca de pasión incontrolable: besos, caricias, ternuras, indulgencias... El día en que murió S. ambos estaban embargados por una sensación de bienestar y plenitud que otros suelen llamar amor. Ella acudió medio sonámbula a la Facultad de Filosofía mientras él se relamía de placer recordando en la cama escenas de placer de esa noche sin adjetivo. Ella telefoneó cuando pudo.

¿Te has enterado? Es una gran pérdida para la literatura, compromiso, coherencia, amor a la vida. ¿Qué libro suyo destacarías?

"Historia del cerco de Lisboa", por muchas razones, ya te contaré. Me quedé helado cuando leí la noticia en Internet. "Alzado del suelo" también me agradó.

Yo me quedo con "Ensayo sobre la ceguera" y "El Evangelio según Jesucristo". ¿Era él lo que alguna gente suele denominar "vaca sagrada"?

El término sagrado no sería de su gusto. En verdad nos deja un poco más ciegos y huérfanos. Se nos fue uno de los más grandes, patrimonio de la Humanidad.

¿Qué homenaje se te ocurre, a botepronto?

Vivir, calcular, escribir. ¿Y a ti?

Silencio, relectura. "El año de la muerte de Ricardo Reis", qué tal.
Es una especie de ajuste de cuentas literario con el gran Pessoa, con el fascismo.

¿Fue ateo?

Fue sabio, ateo convicto y confeso, anarco-comunista, pero sobre todo un grandísimo narrador, enorme cronopio y maravilloso fabulador dotado de una imaginación desbordante.

Supongo que habrá gente que se alegre hoy de esta fatalidad.
El Vaticano ya ha difundido un comunicado, y es que ignorancia y bajeza moral son muy atrevidas. Recuerda a Nietzsche: "La fe salva, por tanto miente". Hay muchos que sólo se encuentran a gusto en el rebaño.

Algún defecto tendría.

Era muy buena persona, y ya se sabe en que el mundo de hoy...
Emocionados, silentes y cabizbajos pasaron esa negra jornada, sabedores ambos de la grandeza del escritor. A las once de la noche, antes de encerrarse en cuartos contiguos para escribir, ella le comentó: creo que fue Baudelaire quien apuntó: no hay trabajo más largo que aquel que uno no se atreve a empezar. Después de enhebrar 6 folios ella y 4 su compañero, hubo caricias, sollozos, ternuras, amor a la vida, gratitudes para el autor de "Caín", bienestar y plenitud. Una vez más, ganaron la bonhomía, los condenados (a veces, desde la cuna) de este planeta inhumano.

2 comentarios

  • Enlace comentario Chelo Sábado 31 de Julio de 2010 20:39 Publicado por Chelo

    Éste sí, no el sale en el blog El escobillón. Yo también me quedo con "Historia del cerco de Lisboa". Gracias, Ezequiel.

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  • Enlace comentario Luis Ovejero Viernes 25 de Junio de 2010 17:05 Publicado por Luis Ovejero

    Corto pero sustancioso y profundo homenaje.

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