EZEQUIEL PÉREZ PLASENCIA
I Quien a los veinte años no se proclama anarquista es porque carece de una brizna de amor.
II Esta época de dictadura del monetariado, materialismo histérico y dictadura asimismo del orgasmo se presenta sumamente propicia para el conocimiento del alma humana sin sorprenderse uno de nada.
III El acto páthico se ha convertido en norma usual.
IV Quien a los cincuenta años vive con pasión y reivindica lo libertario quiere estar en paz consigo mismo el resto de sus días.
V El amor a las mujeres suele ser una masculina servidumbre basada en su carácter hipócritamente exorable -el de hombres-- y en la capacidad sin límites de admirar la belleza moral que las constituye.
VI Se recomienda escuchar con respeto y admiración la música celestial de la libertad, vital para moverse en todo planeta existente o imaginado.
VII Prohibido enojarse cuando alguien se aproveche de usted o lo intente engañar, convencer interesada o malvadamente, ya que en todo caso es usted un ser superior, es decir, un homúnculo.
VIII Quien sepa escribir buenos aforismos, que no pierda el tiempo con novelas.
IX Casi todas las anteriores anotaciones son prescindibles.
X Sísifo es al fin feliz en 2010. Fuentes cercanas a los dioses aseguran que trabaja en la reconstrucción de un país árabe.


















