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Domingo, 05 de Febrero de 2012

Perplejidad y sevicia

Ezequiel Pérez Plasencia
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EZEQUIEL PÉREZ PLASENCIA

Si Dios existe, es muy probable que se haya olvidado de La Habana, porque desde hace años allí suceden los acontecimientos más increíbles, desde la desaparición en vuelo de Camilo Cienfuegos hasta la visita sorprendente de un Papa recibido con honores por un dictador y un premio Nobel de Literatura, pasando por un largo período de ciudad burdel mundial, especialmente estadounidense, y otro largo tramo de tiempo de miseria que continúa. La estela de ese fuego que no se aleja puede verse hoy reflejada en las aptitudes adoptadas por los nacidos en esa ciudad mítica que nos ha regalado a José Martí, Lezama Lima, Mirtha Ibarra, Calvert Casey, Carpentier, Antón Arrufat, Tomás Gutiérrez Alea, Pablo Milanés, Violeta Rodríguez y otros genios del arte y encantó, asimismo, a seres excepcionales como Federico García Lorca, María Zambrano, Jean-Paul Sartre, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Italo Calvino, Eduardo Galeano, entre muchos. Se prostituye gran cantidad de mujeres, niños y hombres sólo para comer, lo cual es comprensible aunque sumamente horrible, pero lo peor del caso es que cuando abandonan el suelo en que nacieron algunos olvidan pronto ese calvario y se convierten en mentirosos compulsivos, manipuladores, ladrones, amenazadores de las almas caritativas que los rescataron. Uno de esos ingratos, "ingeniero agrónomo, poeta, peluquero, cantante...", que por unas gotas de semen -no se sabe si suyo o de su amante, pues era y es homosexual, lo cual es respetable- proporcionó un niño a una mujer (acoquinada, maltratada y humillada en Cuba, España y Alemania), y viendo en peligro el privilegio conseguido mediante la sevicia perpetrada con ayuda de su socio y compañero de cama, acaba de hacer otra de las suyas: enfrentar entre sí a una familia y enloquecer a parte la misma. Así las cosas, es intención de un español temerario viajar pronto a Munich para meterle al sujeto un revólver culo arriba, hasta las entrañas; "pronto apareceré en las páginas de sucesos", comentó hace poco. En vano los amigos de este buen hombre (estudió en las Escuelas Pías en Gracante, y luego Teología en Madrid) tratan de convencerlo para que renuncie a esa "locura de justicia", que se calme y deje todo en manos de Dios, si existe. Perplejo permanente, últimamente estaba radicalizado, pugnaz, obsesionado también con su representante en la tierra, un tal Benedicto, salpicado por el lodo de abusos sexuales a menores en la Iglesia católica. Sólo les queda a esos amigos ojear de vez en cuando las páginas de sucesos, aunque otros han optado por rezar, agazaparse en el miedo o recomendarle que escriba.

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1 comentario

  • Enlace comentario Luis Miércoles 07 de Abril de 2010 10:41 Publicado por Luis

    Conozco casos similares y peores. La que cuenta usted es una de esas historias en que la realidad supera a la ficción.
    Cuba es el país con más ingenieros agrónomos (por llamarlos de alguna manera) por metro cuadrado en el mundo. Muchas gracias

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