CANARIAS SOCIAL
El proyecto que ya llena todas las salas dedicadas a exposiciones en el CICCA, surge con el propósito de mostrar, veinte años después del fallecimiento del autor, una selección de pinturas de la colección personal del autor, según pusieron de manifiesto, en la presentación de la exposición tanto Malena Millares, hija del artista y representante de la familia, los dos comisarios, María de los Reyes Hernández y Franck González y Magaly Miranda, directora de la obra Social de La Caja de Canarias.
La muestra ha sido concebida para acercar al espectador algunos de los grandes temas que ocuparon la vida y la obra del artista. A tal fin, se han seleccionado 172 obras entre dibujos, gouaches en torno a ocho grandes ámbitos.
Así, en la planta baja del CICCA el visitante podrá conocer los primeros pasos de Eduardo en el mundo del arte en la sección que hemos denominado Pre Cho-Juaá, que cronológicamente cubre los años 1940 a 1957. En estos primeros años firma como "Eduardo" y como "Sall" antes de adoptar su firma como Cho-Juáa -en homenaje a su padre- hacia 1953.
Otra sección, Oficio de mujer, pretende recoger la mirada desplegada por Eduardo Millares en torno a la mujer. Paralela a ésta presentamos Otras miradas a la Historia del Arte, espacio en el que se pone de manifiesto el hondo conocimiento de la historia del arte que Millares refleja en una serie de obras poco conocidas para el gran público. Autoridad y Libertad es, junto con Los Finaos las dos secciones que completan la visita a la planta baja.
Y si la primera recoge algunas de las obras del Eduardo más contestario y comprometido, la segunda –Los Finaos- revelan a un artista que mantiene un tenso y fértil diálogo con la muerte a lo largo de toda su trayectoria.
La planta superior presenta otras tres secciones: Aires populares, Isa de la borrachera y Retrato y caricatura. Aires populares nos trae de vuelta al Millares más conocido por el gran público, aquel creador de arquetipos como Marsialito, Casildita, Fefa, Cho-Juaá o el loro Cloteo, continuadores de una tradición que hunde sus raíces en las "canariadas" de los Hermanos Millares.
Estrechamente vinculadas a estas imágenes están las que componen la sección Isa de la borrachera, en la que Eduardo, como Hogarth, nos lleva de la mano a lo más profundo de unos años marcados por la penuria económica. Al fin Retrato y caricatura recoge algunas de las más conocidas aportaciones de Millares a la caricatura, tanto desde la Agrupación Vanguardista Hispana como desde las páginas de El Conduto.
Cada una de estas secciones se presenta en sala con un color de fondo que hemos tomado de la paleta del propio pintor: rojo, azules, amarillos, negros y verdes. Asimismo se presentan en vitrinas diversos objetos pertenecientes al artista como su caja de pinturas, fotografías, libros, folletos, cartas y carteles.
OBRAS INÉDITAS
Muchas de las obras que podrá ver el espectador nunca han visto la luz pública. Son trabajos que nos permiten conocer la trayectoria de un pintor que, posiblemente, ha sido eclipsado por su más popular faceta humorística.
La recepción de algunos postulados teóricos y formales que algunas de estas piezas evidencian pone de manifiesto la singularidad del proceso abierto por la Agrupación Vanguardista Canaria de Caricaturistas Personales en el marco de la historia del arte español.
Su apuesta por algunos de los logros del cubismo sintético, y, al fin, la proximidad ideológica de Eduardo con Pablo Picasso y con su hermano Manolo Millares nos sitúan ante un pintor que en algunos aspectos fue mucho más allá –tal y como también ocurriera también con Rafaely- de lo que ha sido admitido por la historia de la vanguardia insular.
Su sintonía con su gran amigo, el extraordinario caricaturista tinerfeño Paco Martínez y con el presidente de la AVHCP, el filipino Luis Lasa, y después su relación con Mingote, El Roto, Máximo o Forges ponen de manifiesto el papel que Eduardo jugó en el humorismo gráfico en los años del franquismo.
Con todo, la presente muestra pretende poner el acento sobre el importante legado pictórico dejado por Eduardo, sin olvidar su importantísimo papel en el campo de la caricatura de vanguardia y de la viñeta, en el que su personaje Cho-Juaá fue –y sigue siendo- un referente ineludible para varias generaciones de canarios.






















