-Acaba de ser elegido secretario general de la Unión Insular de CCOO de Gran Canaria. ¿Cómo afronta el reto?
-Supone un reto importante, aunque a esto vengo voluntariamente. También es verdad que no es ninguna perita en dulce. Para el sindicalismo la situación es ahora dura por un lado pero al mismo tiempo puede ser esperanzadora. Es dura por la situación económica y social, que es compleja, pero eso mismo nos obliga precisamente a los trabajadores a organizarnos más y mejor para poder responder a los retos que nos están planteando.
-¿Ha cambiado el sindicalismo en los últimos años?
-En los últimos años el sindicalismo era más de ramas, de federaciones, de ámbitos de trabajo. En la actualidad los temas de la reforma laboral, las pensiones o la reforma de la negociación colectiva nos obligan a plantearnos un trabajo más confederal, entre federaciones, porque ahora son retos globales. Ahora la crisis no afecta solo a los trabajadores de industria o construcción. La crisis nos afecta a todos.
-Por culpa del neoliberalismo.
-El intento del cambio de modelo de sociedad por parte de los neoliberales de alguna forma es un ataque a todos los derechos de los trabajadores. Y eso nos va a obligar a hacer un trabajo más confederal de todos los trabajadores y movimientos sociales en general porque los retos nos implican a todos. Los temas de la Seguridad Social o de las pensiones son transversales, y además no es sólo de trabajadores sino de movimientos sociales diversos.
-¿Cómo deben responder los sindicalistas?
-Debemos construir una estructura de sociedad civil que nos permita responder a los ataques de una manera seria. Los retos que nos están poniendo son importantes porque el cambio de modelo de sociedad pretende cargarse lo público y disminuir los derechos de los trabajadores con las relaciones individuales entre empresario y trabajador.
-Son retos importantes.
-Esos retos los tendremos que afrontar y para eso necesitamos dos cosas. Primera, pegarnos a los trabajadores lo máximo posible y luego decirles que esto es una herramienta de ellos. El sindicato va a funcionar mejor o peor en función de que los trabajadores digan: esta es mi herramienta y ya la uso, participo en ella y la llevo a donde considere. Cuanto mayor participación y más afiliación, más posibilidades hay que el sindicato se ajuste a las necesidades de cada uno de los trabajadores.
-¿El sindicalismo sigue siendo una herramienta útil?
-Sí, claro. Por eso lo importante ahora es procurar que en esta época de crisis veamos que el sindicato es una herramienta útil para que los trabajadores-as lo sientan así. Pero que además de su participación depende de que sea más o menos útil. Ese es el principal reto.
-La implicación de los trabajadores en el sindicato.
-Claro. Desde hace algún tiempo la sociedad ha desertado de la política de alguna forma. Sin embargo, ahora estamos viendo que las decisiones que adoptan los políticos influyen de una manera clara y directa en la vida cotidiana. Si a mi me afecta la decisión de los políticos en mi vida cotidiana, no voy a permitir que sigan haciendo lo que están haciendo. Por lo tanto, tengo que participar, y no desde la perspectiva de presentarme en unas listas, sino desde el control del trabajo que hacen los políticos.
-Si los dejamos solos, sin control harán lo que quieran.
-Es que los políticos no pueden seguir tomando decisiones como las de los presupuestos. En Canarias se han aprobado los presupuestos más antisociales que nos afectan a todos, pero sin contar con nosotros. Tendrán que contar con nosotros y eso es lo que tenemos que transmitir.
-En los últimos tiempos se ha acrecentado el divorcio entre políticos y resto de la ciudadanía.
-Los empresarios y los lobbies de prensa lo tienen muy claro: ellos nunca dejan al Gobierno solo. Los empresarios, cada vez que necesita que el Gobierno vaya en un sentido o en otro, inmediatamente ven en él un referente, tenga más o menos prestigio. Sin embargo nosotros, los trabajadores, ¿qué hacemos? No son cosas de ellos, tenemos que influir en las decisiones, no puede pasar lo que ha pasado. Se siguen deteriorando los servicios públicos, como la sanidad o la educación, y nosotros no podemos estar callados.
-Los servicios básicos deben ser intocables.
-Si hay que ahorrar dinero que se ahorre de otra cosa, pero no de los servicios esenciales. Estos días se ha hablado de que en los servicios de urgencia de un centro de salud se estaba limpiando una vez a la semana por el recorte. ¿Por qué se recorta ahí y no en otras cosas, como en asesores o en el pago de los pufos que han cometido los políticos? En Las Palmas hay 600 millones de euros por pufos como el canódromo. Todo eso deberían pagarlos los responsables políticos si se ha hecho con mala intención.
-La prioridad sigue siendo el empleo.
-La casa está en crisis y lo primero que hay que arreglar es el empleo. En esta isla tenemos un 30% de parados, que se dice pronto. Una de cada tres personas no tiene trabajo. Las instituciones públicas no han dicho que esto es una situación de emergencia social y lo primero que hay que hacer es buscar la manera de arreglarlo. En el norte de la isla puede haber más de 40% de personas paradas. Esta claro que es una situación de emergencia social y entonces tenemos que ir a la raíz. Tiene que haber un compromiso de toda la sociedad para intentar resolverlo.
-¿Ve por algún lado ese compromiso?
-Yo no estoy viendo en la precampaña electoral un compromiso por el empleo de ninguno de los partidos. Yo creo que habría que hacer una declaración pública de un compromiso por el empleo de todos los candidatos al Cabildo y al Gobierno de Canarias. Yo no lo estoy viendo y estamos hablando del principal problema de Canarias.
-Las revueltas en Túnez y Egipto han desviado más turismo a Canarias.
-Ahora está de actualidad la hostelería después de las revueltas en Egipto y Túnez. Nos aumenta la demanda turística un 100% o más y eso no se traduce en contratos. Ahí tiene que haber un compromiso también por parte de los empresarios y de toda la sociedad para hacer un esfuerzo en Gran Canaria y repartir los beneficios de esta situación que además nos ha venido dada por circunstancias que no controlamos. Toda la sociedad grancanaria tendría que darse cuenta que este es nuestro primer problema y trabajar para responder a esa demanda.
-¿Corren malos tiempos para el sindicalismo?
-El otro día estaba oyendo a José María Fidalgo, que estuvo antes de secretario general del sindicato, y decía: "Hay quien dice que el sindicalismo es una cosa del siglo XIX y nos querían enterrar porque ya era algo trasnochado". Yo creo que el sindicalismo sigue siendo una cosa del siglo XXI, aunque lo ha querido enterrar desde que nació. Debe ser que es molesto. Pero se ha mantenido y ha tenido una vida mucho más larga de la que pronosticaban. En el último cuarto del siglo XX nos querían enterrar y ahora quieren seguir haciéndolo.
-O sea, que el sindicalismo tiene larga vida.
-El sindicalismo, con estas formas o con otras, no se va a morir, porque la defensa de los intereses del grupo mayoritario de la sociedad va a seguir existiendo siempre va a haber trabajadores. No creo que el sindicalismo esté trasnochado. Lo que es verdad es que los retos son distintos y que nosotros tenemos que ponernos al día para trabajar en función de ellos.
-Le veo optimista.
-Los que dicen que en el sindicalismo corren malos tiempos son aquellos que se lo quieren cargar. El tema de la huelga general demostró que una cosa es la información publicada y otra la gente y la realidad. Uno de los problema que tenemos ahora es que los medios de comunicación grandes son mayoritariamente medios de empresas. Aquel cuarto poder independiente que servía para criticar al resto de los poderes ha pasado de ser portavoz de las empresas.
-No le gustó el papel que jugaron en la huelga general.
-La huelga general demostró que ni los sindicatos estaban tan débiles ni que la gente no le hacía caso a los sindicatos. Fue una huelga general importante. No diría que fue un éxito absoluto, pero sí fue importante. En Gran Canaria hubo una manifestación como pocas, con entre 10.000 y 12.000 personas.
-¿La prensa no reflejó lo que sucedió?
-Esto pasa siempre. A veces da la impresión de que los que se publica en los periódicos es la realidad y no siempre es así. Nosotros debemos plantearnos dar nuestro discurso lo más público posible y que se vea con la mayor claridad. Pero también tener el contacto con la gente, que es el que nos va a dar la idea real de cómo están los trabajadores y sus intereses.
-CCOO es el primer sindicato de España y de Canarias. Algo tendrá que decir.
-Nosotros somos la organización social más importante de Canarias. En las islas somos 50.000 afiliados, y en Gran Canaria tenemos 19.000. Ningún partido político puede decir eso.
-A veces se ha cuestionado la representatividad de los sindicatos.
-Pero es que nosotros tenemos elecciones sindicales. A nosotros cada delegado es elegido por los trabajadores en los centros de trabajo. Los empresarios no son elegidos así. En Canarias tenemos más de 6.000 delegados y somos los que más fuerza tenemos. Nosotros representamos a los trabajadores que nos votan y en las elecciones la participación es de más del 80%. El nivel de participación es muy alto. En el sector público la participación es menor.
-Los medios más conservadores critican mucho a los liberados sindicales, a los que tildan de gandules.
-Ahora hay una política general de desprestigio de lo público. Por un lado a los políticos, que son los que más rechazo causan, pero en general hay una campaña de desprestigio de todo lo público, casi nunca con datos y razones. Se desprestigia la sanidad pública, la educación pública, todo aquello que tiene que ver con lo público. Eso es intencionado. Se pretende meter mano a los negocios de la sanidad, de la educación, de las pensiones. Sin embargo, resulta que con los datos en la mano la mejor sanidad es la pública. Hasta tal punto que cuando el rey se va a operar se va a una clínica pública. Esperanza Aguirre, que ha desmantelado la sanidad pública a favor de la privada, luego va a la pública cuando se le detecta un cáncer. Está claro que la que ofrece más calidad es la pública.
-También pasa con la enseñanza.
-Lo mismo ocurre con la enseñanza. Llevan años tratando de desprestigiar a la enseñanza. Los datos que tenemos dicen que España es de los países que más igualdad tienen en la enseñanza, donde la enseñanza es más equitativa, donde hay mayor equidad. Tanto pobres como ricos acceden a la enseñanza. Además, los centros privados puros no dan mejores resultados que los públicos. La relación no está en función del colegio al que se va, sino en función del nivel sociocultural de padres y madres.
-¿La educación pública es más eficaz?
-Los colegios públicos son más eficientes que los privados porque son los que ofrecen más equidad, tanto de integración de minusválidos como de menores niveles socioculturales. La enseñanza pública está ofreciendo una eficacia muchísimo mejor que la privada.
-Desprestigiar no debería salir gratis.
-El tema de los sindicatos va en esta misma línea. La forma de quitarme de encima a un enemigo es desprestigiarlo. Eso se sabe desde los cuentos de Pepe Monagas. El desprestigio no siempre responde a situaciones reales de forma mayoritaria.
-El Gobierno ha mandado a sus centros de trabajo a muchos liberados sindicales.
-Esa es otra de las cosas que está pasando ahora: quitar la voz a los trabajadores. Se supone que la Constitución y las reglas sociales por las que nos movemos son jun acuerdo con diferentes actores sociales: Gobierno, empresarios, trabajadores. En esos acuerdos tienen que tener voz los empresarios pero también los trabajadores. Con lo que hacen quieren desmantelar la capacidad que tienen los sindicatos para elaborar propuestas. Si les quito los liberados a los sindicatos, se deja al trabajador en su puesto de trabajo buscándose la vida por su cuenta.
-Quieren quitar a los representantes de los trabajadores de las instituciones.
-El Consejo Económico Social es el lugar donde se deciden las política económicas de Canarias. Si le quito la voz a los trabajadores me queda la posibilidad de tomar decisiones, supuestamente tasadas por los lugares de debate, sin la participación de una parte importante. No es una cuestión hecha ingenua, sino con intención. Lo que se pretende es meterle malo a todo el tema del salario social que cobramos a través de la sanidad y las pensiones. Quieren hacer de eso un negocio privado. Lo que antes era un salario público ahora pretenden que cada trabajador lo pague individualmente.
-¿Se pretende arrinconar a los sindicalistas?
-Si quitamos a los sindicatos la posibilidad de estar presente en esos foros, lo que se está haciendo es quitar la participación de una parte importante de la sociedad, que son los trabajadores, que además son fundamentales. Si no hay trabajadores no funciona la sociedad.
-Supongo que el asunto de los accidentes laborales le debe preocupar bastante.
-Sí, porque está habiendo un repunte. Últimamente ha habido cinco o seis mortales en Canarias. Es evidente que está ocurriendo. La crisis ha supuesto precarización de las condiciones de trabajo. Los trabajadores cada vez trabajan más horas y más necesitados de mantener el puesto de trabajo. Hay más estrés laboral y creo que se está bajando la guardia en la prevención de los accidentes laborales. Es una tema que hay que retomar. No puede pasar lo que está pasando. Creo que tenemos que afinar mucho en estos temas.
-¿Qué es lo que se puede hacer?
-Los trabajadores, en estos momentos de crisis, es cuando más necesitamos organizarnos y una representación sindical. La defensa de los trabajadores solo la podemos hacer juntos ahora. Cuando más individualizados y solos estamos, más posibilidades tienen de imponernos condiciones infrahumanas o por debajo de los niveles mínimos de dignidad. La forma de poder tener un trabajo en condiciones dignas es estar agrupados. Los sindicatos son una herramienta que hay que usar porque es la única manera de superar el miedo que tenemos cada uno en lo personal. Si estamos solos tenemos miedo pero si estamos juntos somos más fuertes.





















