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Martes, 22 de Mayo de 2012

JOSEFINA SAMPER, CANDIDATA DE IZQUIERDA UNIDA Y VIUDA DE MARCELINO CAMACHO

"Había camaradas canarios en Carabanchel y sus familias se quedaban en casa cuando venían a verlos"

Josefina Samper señala una foto en la que se encuentra junto a Marcelino Camacho, en el reciente homenaje a su marido en CCOO Canarias. Josefina Samper señala una foto en la que se encuentra junto a Marcelino Camacho, en el reciente homenaje a su marido en CCOO Canarias. RAFA AVERO

CRISTÓBAL D. PEÑATE/FOTOS: RAFA AVERO

Josefina Samper, activista sindical y política todavía con 84 años, es la viuda de Marcelino Camacho, el fundador de Comisiones Obreras y líder comunista que falleció en octubre pasado después de una larga vida de lucha. Samper y su hija Yenia Camacho han estado estos días en Canarias, donde CCOO y el Partido Comunista rindieron un homenaje a la figura de Marcelino Camacho Abad. En estas elecciones del 22 de mayo Josefina va en el último puesto de la candidatura de IU en Majadahonda. Continúa la lucha de Marcelino.

 

-Marcelino Camacho estuvo siempre muy vinculado a Canarias, ¿no?

-Efectivamente. Él tuvo siempre relación con canarios, tanto del sindicato como del partido. Había camaradas canarios en la cárcel de Carabanchel y cuando sus familiares venían a verlos se quedaban en mi casa.

-Marcelino vino al menos cinco veces a las islas.

-Sí. Alguna vez le acompañé yo, pero la mayoría de las veces vino solo. Venía casi siempre para cosas del sindicato, no eran viajes personales. Vino por ejemplo para la constitución de CC OO Canarias y para la preparación de la primera huelga general que hubo en la democracia.

-Ahora se le hacen homenajes póstumos, pero también tuvo muchos en vida.

-Así es. Cuando iba a actos con él notaba lo mucho que lo quería la gente.

-¿Dónde lo conoció?

-En Orán, en Argelia. Se había escapado con otro compañero del campo de concentración en la zona árabe, en Tánger, y pasó a Orán, que era donde yo vivía. Yo he sido militante desde muy niña. Milité primero en las Juventudes Socialistas Unificadas y luego el hermano pequeño de Santiago Carrillo me dijo una vez que yo ya era mayor y que tenía que pasar al partido.

-¿Qué edad tenía?

-No había cumplido ni los catorce años. Mi padre era un republicano pero no militaba. Yo me lo llevé al partido y se afilió.

-¿Su padre se fue a Argelia por razones políticas?

-No, por razones económicas. Mi padre se fue un año antes que nosotros. En España se quedaron mi hermano y mi hermana, que eran mellizos recién nacidos, y se fue porque las minas donde trabajaban se cerraron. Se fue a Orán, donde había un tío materno trabajando en las canteras. Al año nos fuimos el resto de la familia.

-¿Estuvieron mucho tiempo en África?

-Sí, muchísimo tiempo. Allí vivimos la ocupación de los nazis y los franceses en la parte de Vichy. Lo pasamos mal porque los ingleses bombardeaban la zona para que los franceses del lado nazi se entregaran. Casi todos los días había bombardeos y había que refugiarse. Hasta que Francia se empezó a liberar. Los primeros tanques que entraron en París fueron conducidos por emigrantes políticos.

-¿Lo suyo con Marcelino fue un flechazo?

-Fue curioso. Desde la primera vez que lo vi me gustó. Un día me citó y yo creí que era para cuestiones políticas. Cuando llegué me dijo que si podíamos dar una vuelta a la manzana y allí se declaró.

-¿Cómo fue el momento?

-Me preguntó sobre la marcha si tenía novio. Yo le respondí que a qué venía eso porque pensaba que me había citado para alguna estrategia política del partido en el exilio. Luego me dijo si aceptaba casarme con él y yo le respondí que sí sobre la marcha.

-¿Usted vino con Marcelino a España para luchar en la clandestinidad tras casarse y tener hijos?

-Sí, vinimos juntos. Su idea era regresar porque teníamos dos hijos, Yenia y Marcel, y yo quise que volviéramos juntos porque no quería que nos pasara como a mis padres, que tuvieron que separarse un tiempo por razones de trabajo.

“Cuando vivíamos en Orán, los extranjeros no podíamos ser más del 10% de los trabajadores de la fábrica”

-¿Cómo vivían los españoles en Orán?

-Allí éramos un diez por ciento. Si ibas a trabajar en una fábrica no podíamos pasar del diez por ciento los extranjeros. No podían coger más del diez por ciento de trabajadores, aunque la fábrica necesitase más. Yo he sido un diez por ciento para entrar en el colegio y para trabajar en fábricas. Por eso cuando me preguntaban por mí decía que era un diez por ciento.

-¿Qué hizo usted mientras su marido estuvo preso en la cárcel de Carabanchel?

-No estuve trabajando fuera de mi casa porque necesitaba estar cerca de la cárcel para muchas cosas que ocurrían y estar en contacto con los abogados, pero sí trabajaba para una casa de lanas y hacía jerseys y trabajos de punto.

-¿Vivía de eso?

-Entre eso y la ayuda de los obreros de Perkins, donde estuvo trabajando antes Marcelino, tirábamos para adelante. Nunca dejaron de recoger todos los meses un dinero para nosotros. Ese dinero era para los presos que estaban encarcelados.

-La cárcel de Carabanchel era para presos preventivos, ¿no?

-Sí, no era una casa de cumplimiento, sino de tránsito. Allí estaban hasta que los juzgaban y condenaban. Luego los mandaban a otras prisiones alejadas de las familias. En la cárcel de Carabanchel había gente de toda España y los que éramos de Madrid hacíamos lo que podíamos para poderles meter algo de ayuda. Yo estaba pendiente de todo eso, de la gente que venía de fuera para ver a sus familiares en la cárcel, en fin, había que resolver problemas. Por eso me busqué trabajo para poderlo hacer en casa y estar pendiente de la cárcel.

“Le hacía jerseys de cuello alto porque en la cárcel de Carabanchel hacía frío hasta en agosto”

-Y a la cárcel le llevaba a Marcelino los famosos pulovers que usted le hacía.

-Sí. Allí hasta en agosto tenían frío. Los sitios eran muy húmedos y empecé a hacerles jerseys de cuello alto para agosto. Todos los jerseys de Marcelino se los hice yo, menos uno.

-Las mujeres de los presos mantenían también una lucha constante.

-Llegamos a hacer una huelga de comunicación para que no nos cambiaran los locutorios. No hablábamos con ellos hasta que nos pusieron aquello en condiciones. No podíamos comunicarnos porque los locutorios estaban mal. No nos entendíamos.

-El lema de Marcelino 'Ni nos domaron ni nos doblaron ni nos van a domesticar' lo mantuvo siempre.

-Siempre, siempre. Ya muy enfermo nos visitó el secretario de Comisiones. Vivíamos en un tercer piso sin ascensor en Carabanchel y no podía andar. Teníamos que bajarlo por la escalera. Al final nos buscaron otra casa en Aravaca, donde ya vivía mi hija. Comisiones nos alquiló la casa. Toni Gallardo y su hermano fueron mucho por nuestra casa de Carabanchel, además de sus mujeres e hijos, que iban a verlos a la cárcel. Nos arreglábamos como podíamos. Éramos como una gran familia.

-Su piso de Carabanchel fue como una casa de acogida por donde pasaron familias de compañeros detenidos por su actividad sindical o política.

- Sí. Es que el Tribunal de Orden Público estaba en Madrid y todos los detenidos tenían que pasar obligatoriamente porque allí se les juzgaba. Los familiares de los presos venían a Carabanchel a ver a sus seres queridos y de paso iban a ver a Marcelino y pasaban por casa. Se quedaban allí porque era muy caro, sobre todo para los canarios, que tenían que venir de tan lejos.

-Y ustedes lo acogían.

-Sí, se venían a casa cuando iban a visitar a su compañero o padre. Nosotros vivíamos muy cerca de la cárcel de Carabanchel.

-¿Y cómo se las arreglaban? Aquello parecería el camarote de los hermanos Marx.

- Nos juntábamos, comíamos y dormíamos como podíamos. Estaban tres o cuatro días y luego venían al año siguiente. Vinieron compañeros de toda España. Cada año venían al menos una vez.

“Las mujeres e hijos de los hermanos Gallardo eran como de mi familia y se quedaban en casa”

- Los familiares de los hermanos Toni y José Luis Gallardo visitaban con frecuencia su casa de Carabanchel.

- Por supuesto que sí. Los recuerdo con mucho cariño. Estuvieron varias familias de las islas, pero recuerdo mucho a Tony Gallardo y a su hermano José Luis. Las mujeres venían con sus hijos muy chiquitos y simpáticos. Nos sentábamos en el sillón y los niños decían: "¡Uy!, mira un gatito, vemos la tele y a momir". Los Gallardo eran como mi familia canaria, eran parte de nuestra propia familia. Venían todos los años, lo recuerdo perfectamente como si fuera ayer.

- Cuando volvieron del exilio africano se establecieron en Carabanchel, una localidad que estará muy presente en sus vidas.

- Sí. Fuimos a vivir a un pisito de Carabanchel y muy cerquita, en la cárcel de Carababanchel, estuvo Marcelino muchos años preso. Marcelino estaba muy perseguido y sabíamos que lo iban a detener.

- ¿Marcelino fue consciente de la trascendencia de la crisis económica mundial que padecemos y que tanto afecta a los trabajadores?

- Al final desgraciadamente no se dio cuenta de casi nada porque su enfermedad le hizo perder la memoria. Si no hubiera caído enfermo seguro que habría seguido luchando. Él siempre creyó que las cosas se consiguen luchando porque si no nadie te va a regalar nada. Los trabajadores tienen que luchar para lograr sus reivindicaciones.

-¿Por qué deciden volver a España estando todavía Franco vivo?

-Porque prácticamente fue la consigna del propio partido. Argelia ya se independizaba y era peligroso quedarse. Mucha gente se fue a Francia porque no podían entrar en España con el régimen. Lo que pasó es que Franco dejó entrar a los que no tenían mancha de sangre. Yo era una emigrante económica, aunque luego comprometida con el Partido Comunista, y Marcelino estuvo perseguido por su actividad política y sindical, pero no por delitos de sangre. Por eso se benefició del indulto y pudimos volver a España.

2 comentarios

  • Enlace comentario Jesús Perdomo Martes 10 de Mayo de 2011 12:18 Publicado por Jesús Perdomo

    Ojalá hubiera más ejemplos como éste de Josefina, la viuda de Marcelino Camacho, un hombre que siempre fue un paradigma de honestidad, austeridad, lucha contra las injusticias, trabajo y ética.
    Los sindicatos deberían imitar el ejemplo de Marcelino, fundador y primer secretario general de CCOO, y no bajar la guardia ante los ataques de los gobiernos ultraliberales y lapatronal

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  • Enlace comentario Bilte Miércoles 04 de Mayo de 2011 17:49 Publicado por Bilte

    Efectivamente, detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, y viceversa.

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