-¿Cuándo comenzó su trayectoria en la Cruz Roja?
-Yo estudiaba en Las Palmas y pasaba por delante de la Cruz Roja y leía "banco de sangre". Pues pensaba que se dedicaban a sacar sangre. No tenía ni idea. Cuando estaba dando clases en el Claret en 1970 tuvimos un curso en Tenerife y había un compañero que trabajaba en los Agustinos y era oficial de la Cruz Roja. Nos habló de la labor humanitaria y aquello me gustó. Entonces cuando volvimos nos interesamos y fuimos a preguntar a la Cruz Roja. Ahí empecé con un cuñado que también trabajaba en el Claret y también conocí a Juan Manuel Suárez del Toro (actual presidente de la Cruz Roja Española y ex presidente de la Cruz Roja Internacional).
-Esos fueron sus inicios.
-Sí, así nació la vocación de ayudar a los más necesitados. Luego me propusieron llevar el tema de salvamento en las playas del sur, en San Bartolomé de Tirajana. Allí me pagaba el ayuntamiento como jefe de salvamento, que era una plaza municipal. Yo coordinaba el servicio con sesenta soldados, que los cedía el ejército. Tras esta experiencia el alcalde de la época, Francisco Araña, me propuso la jefatura de la Policía Local, que al principio rechacé pero luego me convencieron.
-¿Cubrían las playas principales del municipio?
-Sí, desde Meloneras hasta San Agustín. Eran soldados jóvenes, de entre 18 y 20 años, a los que no se les podía dejar solos porque si no terminaban por allí haciendo cosas que no debían mientras trabajaban en la torreta con el salvamento. Yo no tenía ningún mando intermedio y me pasé cinco años yendo al sur desde Las Palmas sin librar ni un día a la semana y sin coger vacaciones.
-Era un importante sacrificio.
-Sí, yo hoy no lo volvería a hacer. No me arrepiento, pero jamás lo volvería a hacer. La familia es demasiado buena y no me dice nada pero yo sé que no debí hacerlo. Tengo dos chicas y un chico. El chico está hoy trabajando en Londres con un puesto muy importante en un banco de inversión. La mayor hizo derecho y la otra es licenciada en turismo. No me descuidé de la enseñanza de los chicos, a pesar de mi trabajo. Hoy están todos bien situados. Ahora estoy jubilado y puedo dedicar más tiempo a la Cruz Roja.
-Los voluntarios son fundamentales en la Cruz Roja.
-Sin los voluntarios no sería Cruz Roja, sino una empresa. Tenemos una gran ventaja, y es que a muchos voluntarios les damos la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo remunerado si da el perfil. En las convocatorias cuentan con esa ventaja. El 80% de nuestros voluntarios son trabajadores, y eso se nota por el cariño que tratan a las personas a las que atendemos. Eso es vital.
-¿Cuántos empleados tienen ustedes?
-Cuatrocientos veinte y algo en las tres islas de la provincia. Voluntarios activos son unos 1.500. Hay otros muchos voluntarios que colaboran visitando a los presos, ayudando a vecinos imposibilitados, haciendo los veranos en las playas, colaborando con personas discapacitadas... Hay muchos voluntarios y entre todos esos son más de 7.000. Nosotros con poco dinero hacemos cuatro veces más gracias a los voluntarios.
-Pero habrá asuntos que no se pueden resolver con voluntarios.
-Claro. Por ejemplo, la playa de Las Canteras. No podemos montar todos los días un dispositivo con veinte personas voluntarias. No podemos pedir a una persona que trabaja que venga todos los días ni que coja sus días libres parea la Cruz Roja.
-¿No se concibe ninguna playa importante sin la Cruz Roja?
-Los ayuntamientos saben que estamos haciendo un gran servicio en esas playas y prácticamente estamos en todas las playas importantes de Canarias en general y de esta provincia en particular.
-No hace mucho tuvieron un problema con el ayuntamiento capitalino.
-El ayuntamiento tiene un convenio con Cruz Roja de 360.000 euros al año para mantener Las Canteras, La Laja, La Puntilla y Las Alcaravaneras. Son trabajadores que están ahí y que cobran todos los meses un sueldo, aunque no les pagamos mucho, pero también hay que pagar la Seguridad Social. El Ayuntamiento de Las Palmas tiene que sacar reglamentariamente a concurso el tema. Nosotros nos presentamos, como en San Bartolomé de Tirajana hace un año, y nos llevamos el concurso sin ningún problema. Damos un servicio serio y correcto. En Las Palmas, no sé por qué, el concurso que ellos sacaron a licitación era menos que lo que tenemos ahora con un convenio, y querían como quince trabajadores más. Les dijimos que no nos presentábamos y no nos presentamos. Es muy difícil que lo haga alguien más barato que nosotros. Lo que no podemos es pedir dinero a los socios para pagar la playa, que es obligación del ayuntamiento.
-Al final el problema se solucionó.
-El ayuntamiento lo entendió. Solo se presentó una empresa que al final incumplía. La verdad es que era muy difícil que alguien se presentara por el dinero que daban para hacer lo que demandaban. Si una empresa pone cinco u ocho trabajadores en vez de diez y luego pone una tirita en vez de tres, nosotros eso no podemos hacerlo. Si la Cruz Roja se presenta a concurso y se necesitan 20 trabajadores, ponemos los 20. Nosotros no vamos a sacar negocio, sino a cubrir los gastos. Una empresa que se presenta va a hacer eso y a sacar algún negocio, lógicamente. No es un reproche. Hay que entender que un empresario no va a arriesgar a cambio de nada. Los ayuntamientos sabrán lo que hacen. Donde hay un problema nosotros vamos, y si no estamos tampoco pasa nada.
-Ustedes no dan abasto.
-Si no cubrimos el servicio de playas hacemos otras cosas porque tenemos muchísimo trabajo sobre todo en temas sociales. Siempre se ha significado a la Cruz Roja con la ambulancia y la torreta, pero hoy en día tenemos nosotros muchos más proyectos, inversión, trabajadores y voluntarios en temas sociales que en socorrismo. Y estamos encantados porque nosotros estamos donde hay necesidades y dolor humano. Da igual el color, la religión o la política. Por nuestros principios no entramos en nada de eso. Ayudamos a quien lo necesita sin más, sin preguntar ni cómo se llama.
-En los últimos años tienen bastante trabajo con la inmigración.
-Sí, ahí están los inmigrantes que están de forma irregular y no tienen documentos. Sabemos que se llaman como se llaman porque ellos lo dicen. Pues también estamos al lado de ellos.
-El centro logístico internacional de la Cruz Roja en el Puerto de Las Palmas es el único de Europa y uno de los cuatro del mundo.
-Sí. La Autoridad Portuaria se ha desbordado y ha colaborado con nosotros en los últimos años de forma increíble. Además, al lado de nuestro centro está el banco mundial de alimentos. Y ahora va a venir la Unesco, con lo que se le está dando al Puerto mucha importancia. Sólo el banco de alimentos para África ya tiene una cantidad de movimiento para los empresarios con el traslado al continente. Se trata de miles de toneladas y es una labor muy importante. Nosotros fuimos los pioneros y tenemos ahí cinco naves con una capacidad para auxiliar a 20.000 familias por si se ofrece una emergencia en África. O incluso en América porque nosotros ayudamos también en Haití tras el terremoto. Es un honor para Canarias y para Gran Canaria el que tengamos ese centro logístico humanitario, que es el único de toda Europa. En el mundo están Kuala Lampur, Panamá Dubai y el de Las Palmas.
-Ustedes son un chollo para la Administración.
-Hombre, si lo que está haciendo Cruz Roja en estos momentos en Gran Canaria lo tuviesen que hacer las administraciones y en la época actual, se las verían muy apretado, por no decir casi imposible. Nosotros hacemos una labor social que si no la hiciéramos alguien tendrían que resolverla. Nosotros la estamos haciendo por una cuarta parte de lo que cuesta. Si el ayuntamiento pusiera trabajadores en la playa no le iba a pagar 900 euros ni de broma. Aunque desgraciadamente hoy los sueldos están así y menos.
-¿En Gran Canaria todas las playas las lleva la Cruz Roja?
-Sí. En Tenerife hay una excepción en Adeje, donde el trabajo en las playas lo lleva una empresa privada que se presentó al concurso y se lo quitó a la Cruz Roja. No pasa nada. Nosotros respetamos a las administraciones y a las empresas privadas que presten servicios de vigilancia y auxilio en las playas. No entendemos que haya empresas que puedan hacer el trabajo por menos dinero que nosotros y encima ganen dinero, pero lo respetamos.
-Usted ve muchas necesidades sociales.
-Nosotros hemos visto cómo gente que colaboraba en la Cruz Roja como voluntarios han pasado a ser usuarios del servicio por pura necesidad social. Aquí tenemos que inventar lo inventable, repartiendo alimentos como podemos, recibiendo donaciones, vendiendo oro para poder sacar dinero para estas necesidades. Los socios siguen aumentando a pesar de que muchos se dan de baja para seguir ayudando. Estamos pasando por un momento complicado.
-¿Las administraciones ayudan lo suficiente?
-Las administraciones hacen todo lo que pueden y más. Nosotros tenemos convenios con todas ellas: a nivel regional, insular y municipal. Pero siempre hace falta ayuda porque cada vez hay más recortes en el área social. La situación se ha complicado, se nos ha nublado el horizonte. No sé si el sistema financiero internacional ha fallado, ha quebrado, y la crisis que tenemos no sabemos cuándo va a terminar.





















