-Usted es un político de dilatada trayectoria, pero llevaba ocho años apartado de la política hasta que ha regresado ahora con indudable éxito.
-Yo estuve de vicepresidente del Congreso de los Diputados desde 1982 a 1985. Antes había sido subsecretario de Presupuestarios, aparte de diputado con Suárez y en las Cortes Constituyentes. Fueron trece años de diputado desde 1977 a 1989 y luego desde 1991 hasta 2003 fui diputado en el Parlamento de Canarias, ocho años de los cuales estuve de presidente.
-¿Por qué ha vuelto?
-Primero porque tengo vocación política. No estaba conforme conmigo mismo quedándome tranquilamente sentado en casa mientras había esta situación de crisis. Esto puede parecer un comentario petulante, como si uno fuera necesario. Aquí nadie es imprescindible en nada, pero he dado un paso al frente por si podía ser útil a mi partido y la sociedad. Ha sido un motivo personal. Creo que es el momento de empujar entre todos.
-¿No estaba más cómodo en su bufete de abogado?
-Yo estaba más cómodo y ganaba más dinero en mi profesión de abogado que en política, obviamente, pero tenía esa preocupación de intentar poner un granito de arena.
-El Cabildo es una institución que ya conoce porque también fue consejero.
-Sí, yo estuve cuatro años entre 1987 y 1991, en la oposición. El presidente entonces era Carmelo Artiles, con quien tenía muy buena relación personal. Sé lo que es el Cabildo, conozco su legislación, sus orígenes y sus competencias, aunque en funciones ejecutivas de gobierno no había estado hasta ahora.
-Usted siempre ha presumido de ser políticamente un liberal.
-Yo siempre he sido un liberal. Entré en la UCD a través del Partido Demócrata Popular. Tras disolverse, entré en el Partido Liberal y me integré en el Partido Popular. Ideológicamente siempre he estado en el mismo sitio. No he cambiado de siglas ni he sido un tránsfuga. Siempre me he considerado una personal liberal en el sentido de Gregorio Marañón, que decía que ser liberal son dos cosas: primero aceptar que los demás pueden tener razón en sus argumentos frente a los tuyos, y segundo considerar que el fin no justifica los medios, sino que son los medios los que justifican el fin.
-Incluso la líder de la oposición, Carolina Darias, alaba su carácter dialogante y tolerante.
-Yo lo agradezco porque no es fácil entre los políticos reconocer méritos de los otros. Todos tenemos siempre algo de razón, hay que tener en cuenta los argumentos de los otros porque muchas veces los adversarios pueden estar acertados.
-¿Teme a la crítica?
-En estos momentos estamos expuestos a mucha crítica porque estamos en una situación de crispación social y se culpa a los políticos. Seguro que muchos políticos tienen mucha culpa de lo que está pasando, pero no solo los políticos, aunque nosotros tenemos una responsabilidad superior a los demás.
-Muchos de sus adversarios le alaban a usted para contraponerlo con Soria.
-Yo fui el que invité a José Manuel Soria para entrar en política. Era un economista del Estado que no se había planteado hacer política. Lo propuse para que encabezara la lista al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria cuando era un perfecto desconocido y luego fue un gran alcalde de esta ciudad. Ojalá hubieran muchos políticos con la formación y las condiciones que tiene Soria para la política. Todos tenemos defectos y lo que para unos puede ser un defecto para otros es una virtud.
-Siempre se ha hablado de cierta rivalidad entre Lorenzo Olarte y usted. ¿Cómo se lleva con él?
-En general con todos los políticos de Gran Canaria me llevo bien. Con Jerónimo Saavedra, con Lorenzo Olarte, con el propio Román Rodríguez siempre he tenido una relación muy cordial, aunque cada uno manteniendo sus posiciones. Con Lorenzo Olarte hace muchos cuando estábamos en la UCD mantuvimos algunas discrepancias de carácter orgánico, pero esto está absolutamente superado por el tiempo y los acontecimientos. Yo creo que Lorenzo es otro político de raza de los que ojalá proliferaran en Canarias, como Jerónimo Saavedra. Yo creo que esos son los políticos que necesitamos, con nivel, y empuje y con las idas y convicciones muy claras.
-Usted fue presidente del Parlamento canario durante dos legislaturas. ¿Su meta es ahora ser presidente del Gobierno?
-No. Yo pude haber sido presidente porque me presenté dos veces como candidato del PP en el 95 y 99. Los pactos no lo propiciaron en aquel momento y es un tema que tampoco me quita el sueño. Mi vanidad política está absolutamente cubierta. No tengo aspiraciones. Ahora la función que tengo aquí en el Cabildo es apasionante en un momento muy complicado, pero al mismo tiempo es un reto muy importante.
-¿Se encontró la institución como esperaba 20 años después?
-Bueno, más o menos. Las insuficiencias y las carencias son grandes, pero quizá es de las instituciones que mejor sobreviven desde el punto de vista financiero y presupuestario. En el Cabildo lo que tenemos que hacer, como en el resto de las administraciones, es política de austeridad, rigor y eficacia en el gasto. Y lo estamos haciendo. Hemos reducido los cargos de confianza y ahorraremos en torno a un millón de euros al año. Además, estamos poniendo en marcha planes de eficiencia energética para ahorrar al menos cuatro millones de euros en consumo eléctrico en el próximo ejercicio presupuestario. Somos conscientes de que el Cabildo tiene un papel muy importante de impulsor y motor de la inversión pública en Gran Canaria porque los ayuntamientos están en una situación económica de dificultad.
-¿Esta institución sigue siendo papá Cabildo para los ayuntamientos?
-El Cabildo tiene que contribuir con inversiones a dinamizar la actividad económica y administrativa de nuestra isla, y dentro de nuestras posibilidades es lo que vamos a hacer. Voy a recuperar el Plan de Cooperación Municipal, que prácticamente había desaparecido en el mandato anterior. Eso permite a los 21 municipios, sin distinciones políticas, tener obras que dinamicen la vida municipal y recuperar a Gran Canaria, que le hace falta un buen lavado de cara.
-¿Cuáles son los objetivos fundamentales del Cabildo de Gran Canaria para este mandato?
-Hay problemas del día a día y otros más estructurales. El problema más importante es el desempleo y las secuelas que conlleva de dificultades para muchas familias. También la necesidad de prestar atención a nuestros mayores y niños. Eso es lo más importante y sangrante en el día a día. En segundo lugar, vamos a dedicar una especial atención al área de las competencias del Cabildo y hacerlas viables, utilizar los recursos de que disponemos, hacer más eficaz el gasto e intentar conseguir los mismos servicios con menos presupuesto en materia medioambiental, cultural, deportiva, agraria.
-Luego están otros objetivos que no son el del día a día.
-Sí. Luego están los objetivos estratégicos. Yo veo la isla con dos posible fuentes de ingresos y actividades más potentes. Una es el área de turismo y servicios, y dos, la renta de situación: puerto, aeropuerto, plataforma comercial con respecto a África. Por eso en materia de turismo y servicios tenemos que ser un referente, mejorando nuestra calidad y ofreciendo mejores infraestructuras.
-El Consorcio Turístico ha tenido un inicio renqueante.
-Tenemos que rehabilitar nuestras zonas turísticas y hemos dado por eso un nuevo impulso al Consorcio de Rehabilitación Turística del Sur. Colaboraremos con el Gobierno de Canarias en los planes de remodelación y rehabilitación, seguimos con nuestros planes territoriales y estamos trabajando en la modificación del Plan Insular de Ordenación Territorial porque hace falta adecuar nuestro planeamiento a las actuales circunstancias. Esa va a ser un área muy potente, y la segunda área desde el punto de vista estratégico comprende los puertos y aeropuertos, que no son competencia del cabildo, pero vamos a estar detrás empujando porque de esas infraestructuras y nuestras capacidades de comunicación depende nuestro futuro. Como se ha convertido el Puerto de la Luz y de Las Palmas en plataforma de Cruz Roja y actividades de cara a África, pero también como base de cruceros turísticos en el Atlántico. O la potenciación del Aeropuerto de Gran Canaria, con una ampliación que no se esté planteando para diez o doce años, sino para un futuro de mayor alcance de la isla, compaginándolo con los intereses de los municipios más afectados por la servidumbre aeroportuaria, sobre todo Telde e Ingenio.
-¿Corre peligro la ampliación del aeropuerto por el rechazo de esos ayuntamientos?
-El mayor peligro que corre es por la reducción del gasto público a nivel general. Los ayuntamiento afectados tienen razones para estar preocupados. Ingenio, con la zona de servidumbre y afecciones de la actual instalación aeroportuaria y con la ampliación de la segunda pista operativa, va a verse afectado en más del 80% de su superficie. Esas limitaciones deben ser corregidas e interpretadas de una forma menos restrictiva.
-Los vecinos de Ojos de Garza están muy preocupados con la ampliación de la tercera pista del aeropuerto ya que afecta a sus viviendas.
-Claro, y nosotros tenemos la obligación de resolver ese problema del desalojo. Hay que reubicarlos o indemnizarlos debidamente. El desplazamiento de los vecinos de Ojos de Garza es el mayor que se produce en la historia aeronáutica española como consecuencia de la ampliación de un aeropuerto. La ampliación del puerto de Barcelona o Madrid no ha afectado a tantos vecinos como en Ojos de Garza, que afecta a 5.000 vecinos. Es un problema económico y social muy importante.
-Pretende que las demandas de esas familias sean compatibles con los intereses generales de la isla.
-Claro. Me preocupa que Gran Canaria sea la isla del no: no al aeropuerto, no a la gasificadora, no al puerto de Arinaga... Hay que volver al sí, pero no al sí a todo ni al sí descontrolado. Con preservación de la naturaleza y el medio ambiente.
-¿Por qué gran obra apuesta usted ahora?
-A mí me parece una gran obra el salto hidráulico entre las presas de Chira y Soria, que va a producir un 15% de la energía eléctrica que necesitamos en nuestra isla. Va a ser una gran obra de ingeniería y estoy convencido de que será en beneficio de la isla, aunque siempre habrá gente que le parecerá negativo. Hay que convertir poco a poco la isla del no en la isla del sí para un progreso ordenado.
-El Cabildo da millones de euros cada año al Gran Canaria de baloncesto. ¿Es lícito hacer eso en época de vacas flacas?
-Siempre se puede uno plantear si el dinero que se utiliza tiene el uso más adecuado. Alguien puede plantear el tema del Granca, que hoy pertenece al Cabildo porque es quien lo financia fundamentalmente, salvo los ingresos propios del club por sus resultados, abonados y derechos de televisión. Nos podemos plantear esa pregunta con respecto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, que también cuesta unos millones de euros. O la ayuda que se le presta a la Unión Deportiva Las Palmas por la promoción turística de la isla. Tampoco podemos llegar a quitar todo lo que había. Cuando uno llega al gobierno te encuentras unos compromisos.
-Ya se puso la primera piedra del pabellón multiusos que se está construyendo para el Mundial de Baloncesto en 2014.
-Hay gente que puede decir que para qué construimos un nuevo pabellón. Pues para un Mundo Basket que puede ser un gran acontecimiento, un motor para la isla, un gran atractivo. Además nos quedaríamos luego con sus instalaciones. Si no se hace, ese dinero no se puede usar para otra cosa ya que las partidas son finalistas. Se financia por partes iguales entre el Cabildo, Gobierno de Canarias y Gobierno central. Es una inversión. ¿Fueron inversiones exageradas el Estadio de Gran Canaria o el Hospital Negrín porque todavía hay alguna plata cerrada? Yo creo que siempre se pueden discutir las cosas, pero es necesario tirar adelante con las cosas que están a medio camino antes que dar marcha atrás porque pierdes más de lo que ganas.
-Con la famosa bandera gigante de Gran Canaria también ha preferido tirar adelante ya que el gasto estaba hecho. Aunque también hay un mantenimiento.
-El mantenimiento anual es de 30.000 a 35.000 euros. Con ese dinero se puede hacer mucha demagogia. El tema de la bandera debe ser un tema de todos.
-Sí, pero el caso es que ha dividido a los grancanarios.
-Yo creo que eso ocurre solo en Gran Canaria. El gasto ya estaba hecho, el mástil puesto y la bandera en el sótano del Cabildo. ¿En qué consiste el despilfarro, en no gastarse ese dinero para ponerla o en dejarla pudrir? ¿Por qué se habla tanto del gasto de la bandera y no por ejemplo de lo que cuesta el alquiler de las oficinas del Instituto de Asistencia Sociosanitaria, que cuesta casi 300.000 euros al año? Son las oficinas más lujosas de Las Palmas. Y dentro de un año ya no tendremos nada. La bandera es un símbolo representativo de nuestra isla.
-Pero es un dinero que se gasta en algo innecesario en época de crisis.
-De todas formas, hay empresas interesadas en aportar dinero de su bolsillo para mantener la bandera a cambio de nada. Son donaciones, igual que hay empresas que ponen dinero para una ópera o un festival de música. No es mucho dinero lo que necesita la bandera. Es muy grande y eso la hace espectacular. Tiene un tamaño parecido a la bandera española que está en la Plaza de Colón en Madrid. Desde el mar se ve fantástico y vamos a recibir más de 200 cruceros que van a ver la bandera de Gran Canaria. Es una escultura más dentro de la ciudad, un atractivo más. Hay gente que está sacándole fotos continuamente. Si alguien cree que es una chorrada, que lo mire desde otro punto de vista. ¿Por qué el Tritón está justificado y la bandera no? ¿Porque el Tritón es una escultura, una obra de arte? Pues que se tome la bandera como una fuente luminosa, como un monumento.
-La oposición no la critica como símbolo de la isla, sino por cuestiones económicas y de seguridad.
-Los informes son claros. Si hubiera el más mínimo riesgo, no la habríamos puesto. Esa bandera tuvo un mal comienzo ya que se cayó a los pocos días porque tenía un problema en la costura por un defecto de fabricación. Pero eso ya se corrigió. Solo nos aconseja que cuando haya viento de más de 40 kilómetros por hora la arriemos por mantenimiento, no por seguridad.
-Antes hablaba de los cruceros que llegan a la capital grancanaria.
-Pues la bandera es una atractivo más para nuestros turistas.
-Sí, pero aparte de eso, habría que potenciar las zonas comerciales como Mesa y López.
-Dentro de las diversas políticas que el Cabildo tiene, está la de potenciación de nuestro comercio, industria y artesanía. Aunque las competencias directas no las tiene el Cabildo sino el Ayuntamiento, nosotros vamos a echar una mano en todo lo que podamos. El Cabildo en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria contribuye de una manera muy poderosa a hacer muy atractiva la ciudad. De los seis museos que tiene el Cabildo en la isla, cinco están en la capital. Eso en materia cultural. En materia deportiva el Cabildo tiene el Centro Insular de Deportes, el nuevo pabellón de deportes, el Estadio de Gran Canaria, el Estadio Insular, que por cierto hay que arreglar prontito.
-¿El Cabildo se va a dar prisa por aprovechar esa zona tan importante de Ciudad Jardín y recuperarla para los ciudadanos?
-Por supuesto. Está en una situación muy lamentable en medio de la ciudad. Estamos estudiando desde el Cabildo los proyectos presentados. Hubo un proyecto en su momento, un concurso de ideas que ganó. Ahora hay que ver cómo encajamos las piezas para intentar que ese desarrollo no tenga un coste adicional en los presupuestos. Hay posibilidad de hacer una parte comercial y unos aparcamientos que hacen mucha falta en esa zona.
-Volvamos a las zonas comerciales.
-Nosotros queremos potenciar lo más posible las zonas comerciales dentro de las limitaciones que tiene el Cabildo, que no es la administración competente en esa materia.
-¿Sería bueno recuperar la Base Naval para la ciudad llegando a un acuerdo con el Ministerio de Defensa?
-Mi opinión es que hace unos años, cuando estábamos en plena bonanza, habría sido más fácil. Pero ahora crear una base alternativa va a tener más inconvenientes que ventajas. Hay que tener en cuenta que la Base Naval genera también actividad, negocio, gente que está allí. A mí me pasa con la Base Naval como con La Isleta: ha habido muchas críticas a los militares, pero la parte militar ha quedado preservada al no construirse, pero la parte no militar se ha quedado fatal con la construcción especulativa. Menos mal que hemos salvado El Confital. A pesar de la Base Naval, Mesa y López se ha convertido en una zona de expansión muy importante, pero todo colmatado y construido. Hoy tenemos la posibilidad de recuperar una Base Naval porque han estado ellos allí y han impedido la especulación sobre ese suelo.
-Usted es un liberal. ¿Está a favor de la liberalización de los horarios comerciales?
-Es un tema opinable. Una liberalización total chocaría probablemente con los intereses de las pequeñas y medianas empresas, las empresas familiares, que no pueden competir con quienes tienen mucha plantilla y puede rotar. Eso obligaría en las empresas que atienden los negocios pequeños, las propias familias, a trabajar sábados y domingos de manera inagotable. Es un tema muy delicado. Hombre, yo soy liberal, pero no creo que valga todo en virtud de la libertad. Hay que mantener un equilib





















