-Usted ahora es un hombre de centro, pero toda su trayectoria está en la izquierda.
-Mi ámbito es el centro progresista y además el ámbito del nacionalismo moderado, que es el de Ican en su momento y el socialdemócrata del PSOE. Se trata del centro progresista y el CCN fue la respuesta dentro del espectro de las fuerzas nacionalistas moderadas, pragmáticas y realistas que había. A todo ello se une mi propia evolución personal. El centro político, tras la desaparición de UCD, el CDS y el CCN inmerso en Coalición Canaria (CC), quedó este partido ya independiente ocupando el espacio político centrista y nacionalista moderado en Canarias, de alguna manera huérfano en la indefinición ideológica del nacionalismo canario que supuso el tótum revolútum de CC, quedó desatendido y hay un resurgir en el último congreso de diciembre para poner en valor este espacio ideológico de nacionalismo moderado centrista en la escena política canaria y que las relaciones como partido con otras fuerzas estén fundamentadas también no solo en nuestra tendencia nacionalista sino en que somos una fuerza de centro progresista.
-¿Por qué lo llaman centro progresista?
-Porque apoyamos una concepción abierta y liberal de la actividad económica que confía en los recursos de la sociedad civil y la actividad privada, pero que al mismo tiempo tiene consideración la necesidad de atender desde las administraciones públicas los requisitos de aquellos que peor están en la sociedad y por tanto con un fin solidario en lo social, pero liberal en lo económico. Pero siempre teniendo al individuo, a la persona, no a las identidades entendidas como pueblo sin definir o por cuestiones de bandera. Nos interesa la persona que forma la identidad canaria, que forma nuestra gente, como aspecto principal. Y éste es un aspecto del centrismo en relación con otros nacionalismo definidos por apriorismos étnicos o de otros conceptos que no son estrictamente la defensa de las personas que formamos la ciudadanía en Canarias.
-¿Esas características los identifican o los diferencian con CC?
-Hombre, CC en un principio, aunque sea por indefinición ideológica, algunos la definen como derecha. En realidad CC es la suma de realidades a partir de ATI, las AIC, la Agrupación Herreña Independiente, etcétera, y en esa indefinición algunos pueden subrayar sus aspectos más de derecha, otros de izquierda, y en definitiva queda como un partido de centro, pero eso es debido a su indefinición ideológica. Si atendemos a sus últimos pactos y su apuesta por converger, vemos que tienden al modelo de Convergencia i Unió. Lo mismo que nosotros hemos dicho en nuestro congreso, pero ellos han hablado respecto a Nueva Canarias, que es un partido que se define como de izquierda, socialista, además de nacionalista. Eso pone en duda la definición de CC como partido de centro.
-¿Corre peligro la alianza del CCN con CC?
-Nosotros hemos dicho que en principio podríamos avanzar en una convergencia dentro del marcho nacionalista, como ocurre con CiU en el ámbito de Cataluña, pero hemos dicho que las ciudadanía ya no entiende que por el hecho de decir que somos partidos canarios nacionalista se justifique que es suficiente como para expresar coaliciones electorales que no sean más que coyunturales de intereses partidistas en un momento determinado, sino que verdaderamente sustenten una visión de cómo debe avanzar el desarrollo de nuestra tierra, y creemos que la gente debe ver que está cimentado en algunos coincidencias ideológicas. Hasta ahora no ha sido así por el mito de la unidad nacionalista, nos hemos equivocado en eso e insistir en esa unidad nacionalista solo nos lleva a unidades coyunturales que son puramente electorales, como nos pasó a nosotros con CC y como le ha pasado a CC con NC. Para nosotros es importante la ideología, somos un partido de defensa del interés canario como partido centrista.
-¿El centro es una ideología ambigua y polivalente?
-No, el centro es una ideología clara. A veces se quiere hacer ver que ser centrista es no tener ideología, no ser ni de izquierda ni de derecha. No, no. Ser de centro es tener una propia ideología, que tiene además unos fundamentos filosóficos que tienen orígenes decimonónicos con el desarrollo del liberalismo en España. Tiene unos fundamentos económicos en lo liberal y una visión solidaria de los social, y por lo tanto a eso lo llamamos centro progresista, que es como se define el CCN actualmente. Lo que ha habido es una falta de cintura de CC para primero entender y luego aceptar que el pacto firmado con CC por parte del CCN no implicaba de ninguna manera una disolución que parece ser que era como psicológicamente ellos aceptaron el pacto electoral. Por lo tanto, al día siguiente de terminar las elecciones fuimos a ver cómo íbamos a pactar con el gobierno del Cabildo, pero desde un principio se vio que el pacto que consolidase la mayoría resultante de las elecciones en el Cabildo de Gran Canaria podía estar en riesgo por maniobras que en realidad obedecían a intereses de CC en otros ámbitos, concretamente al regional, y eso podía paralizar la consolidación del pacto, como estaba haciendo Fernando Bañolas por instrucción de Paulino Rivero.
-Ustedes eran contrarios.
-Nosotros desde el principio dijimos que no porque implicar al CCN en otra posible mayoría que no fuera la resultante de las elecciones, que hacía que la lista más votada ocupara la presidencia, implicaba necesariamente la presentación de una moción de censura porque en los cabildos el presidente lo es automáticamente el de la lista más votada. Nosotros no queríamos ser partícipes de una moción de censura que venga a poner de nuevo en el Cabildo al que acaba de ser censurado por la mayoría de los grancanarios.
-Finalmente el CCN ha sido el que más se ha beneficiado del pacto con la vicepresidencia primera y consejerías importantes.
-Hemos logrado el premio de la coherencia al apoyar a un presidente que tiene un apoyo muy mayoritario de los grancanarios. Solo podía perder el cargo si se confabularan todas las demás fuerzas. Yo lo impedí y estoy muy orgulloso porque es el resultado mayoritario y porque nuestra acción ha significado que todas las instituciones relevantes de Canarias hayan consolidado su estabilidad.
-¿La relación con el presidente Bravo de Laguna es muy buena?
-Es personal y políticamente muy buena.
-¿Y con Bañolas es mala?
-Fernando Bañolas tuvo una inicial reacción que llegó a lo personal en su enfado, algo que puedo hasta entender. En política no se puede llevar a nivel personal lo que son lícitos movimientos para el interés general y para las formaciones políticas. Particularmente no tengo ninguna mala relación con Bañolas, aunque es verdad que la relación se enfrió. A partir de ahí espero que en lo personal se restituya. Las fuerzas políticas tienen que estar dispuestas permanentemente a hablar con otras, aunque pueda haber discrepancias. Hablamos de acciones políticas y el consejero del CCN lo que hizo fue responder a la estrategia que en función del escenario en el que nos encontramos en octubre del año pasado, cuando CC pactó con NC, un partido que había sido desalojado del gobierno insular, al tiempo que el CCN pactó con el PP para las elecciones generales. Aquí no hablamos de cuestiones personales sino de ubicación en el espacio de los distintos partidos. Siempre tendré la mano tendida a Fernando Bañolas en el terreno personal para mantener una relaciones normales de respeto y de cordialidad.
-El Cabildo ha suscrito un plan sectorial de zonas comerciales abiertas concertado con el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y las distintas asociaciones empresariales. ¿Cómo se está desarrollando?
-Acaba de salir el concurso para la inversión plurianual en el desarrollo estructural de las zonas comerciales abiertas, que en este caso lo hacemos en colaboración con los ayuntamientos, que son los que han determinado las áreas donde se va a hacer dicha inversión en los próximos tres años, con un plan director cada uno de ellos donde la Consejería tiene una asistencia técnica muy importante para que el proyecto de inversión en estas zonas comerciales guarde una coherencia en el tiempo y en su filosofía.
-¿Seguirá el Cabildo subvencionando a los dinamizadores comerciales?
- Sí. Estamos hablando de la subvención de los dinamizadores que las asociaciones quieren para dinamizar las zonas comerciales abiertas y de las acciones que las propias asociaciones implementan en sus zonas comerciales. Añadidamente, para hacer que todos los planes de dinamización y los propios dinamizadores estén dinamizados desde el Cabildo, convirtiendo a la consejería en un actor y no solo en un dador de subvenciones en la implicación comercial, ponemos en marcha un nuevo programa, Living Love: Comercios Innovadores de Gran Canaria, en el que con una dotación de 100.000 euros podamos desarrollar nuestros objetivos. Y participando, porque forman parte de una comunidad, las propias asociaciones de empresarios y los comerciantes de las zonas comerciales abiertas hagamos juntos la planificación de actividades de dinamización y de proyectos de sentido de la innovación en las zonas comerciales que van a ser un complemento a las otras subvenciones a la dinamización en las zonas comerciales abiertas.
-¿Los dinamizadores van a funcionar mejor, entonces?
-Sí. En ese programa habrá una convocatoria anual para subvencionar a las asociaciones y a los dinamizadores. Lo que pasa es que antiguamente había dos convocatorias: una para las actividades y otra para la subvención de dinamizadores. Y ahora se ha integrado todo en una misma convocatoria y eso a lo mejor ha podido generar alguna incertidumbre, que nos ha llegado en el sentido de que si pudiera desaparecer la subvención de dinamizadores. No es así. Tanto la contratación de dinamizadores como las acciones de las asociaciones vayan a implementar van a ir en la misma convocatoria pública.
-¿No hay una cierta descoordinación entre instituciones a la hora de desarrollar programas comerciales?
-No, fundamentalmente están bien coordinadas. La relación administrativa de nosotros para este programa es con los ayuntamientos, pero son ellos los que definen la zona comercial abierta y nosotros hemos valorado en la mesa de puntuación de este concurso que la necesidad de que esos ayuntamientos estén relacionados con las asociaciones de empresarios de la zona comercial abierta, que haya un consenso sobre las actuaciones que vayan a hacer, de manera que esos han sido puntos favorables a dar una baremación definitiva en cada uno de los proyectos que nos han presentado. Aparte de esa relación administrativa y de esa relación entre empresarios y ayuntamientos que nosotros hemos valorado, está la relación no formalizada pero permanente de la asistencia técnica que desde el Cabildo se ha presentado en relación directa con los concejales del área y con las asociaciones de empresarios.
-¿Por qué el Cabildo subvenciona con 4.000 euros a cada una de las asociaciones comerciales de la capital sin tener en cuenta su representatividad y actividad?
-Hay una cantidad que va a la subvención semestral para los dinamizadores, pero un dinamizador cuesta lo mismo, independientemente de la cantidad de asociados que haya en un colectivo u otro. Sin embargo, las actividades que organizan las asociaciones sí están en función de la capacidad que tienen para desarrollarla, y nosotros lo que hemos hecho en las nuevas bases de convocatorias que estamos planteándonos es tener una valoración clara sobre la calidad y la justificación de las subvenciones en términos de acciones reales de dinamización. Efectivamente es un tema que cuando nos hemos reunido con los representantes de las asociaciones de Mesa y López y Triana, que son las dos más importantes, nos lo han planteado y entiendo que hay que buscar un equilibrio entre la libertad que tienen los comerciantes para asociarse y la eficiencia de los programas que se pongan en marcha. En esta próxima convocatoria, que es la primera que vamos a hacer poniendo nosotros las bases, va a haber una garantía de que los fondos públicos vayan destinados a aquellas asociaciones que más capacitadas están para hacer acciones que tengan un aspecto más amplio en sus consecuencias de dinamización y en la creación de actividad y empleo.
-Las franquicias asustan a veces a los pequeños empresarios del comercio tradicional, que lo están pasando muy mal porque los bancos no les dan créditos. ¿Hay alguna forma de ayudarlos?
-En última instancia, la adaptación a los tiempos, la competitividad y valerse por sí mismo deben ser el horizonte y el objetivo. Es verdad que a veces los cambios sobrevienen con tal velocidad que el tiempo necesario para que los comercios tradicionales se adapten a esta nueva situación requiere de un paraguas y una cobertura de las administraciones para no dejarlos en inferioridad de condiciones porque interesa a todos consolidar el tejido tradicional comercial. Pero eso no significa proteger ineficiencias ni ineficacias. Ese comercio tradicional debe buscar fórmulas de cooperativismo, de innovación, de inventarse a sí mismo para adaptarse a los tiempos a los que no nos podemos negar porque están ahí.
-¿Cree que el pequeño comerciante está bien protegido?
-Bueno. Hay unas medidas de protección de horarios, que hacen que los comercios tradicionales de menos de 300 metros cuadrados tengan una flexibilidad de horarios que no se les permite a las franquicias o los grandes establecimientos. Esto se hace precisamente porque este comercio tiene más dificultades para responder a esta liberalización. Existen fórmulas legales que están enfocadas a eso. Por otro lado tomamos medidas que acompañan y ayudan a esos comerciantes tradicionales a formarse e imbuirse del espíritu de innovación con medidas activas para los pequeños comercios. Aunque también hay que apelar a estos comerciantes a que tienen que adaptarse a los tiempos. Estamos en una globalización del comercio. Nos tenemos que poner las pilas con la innovación comercial y buscar nuevas fórmulas de asociacionismo que hagan más fuerte al comercio tradicional. Es una necesidad.
-Por último, ¿es partidario de la liberalización de horarios?
-Es un tema delicado. Una cosa es la aspiración filosófica que pueda tener, porque la libertad es el mayor criterio de autorregulación, pero eso no me va a dejar de ver que la realidad puede hacer que la puesta en tabla rasa de libertad y de esa aspiración que debería ser el horizonte, puede dejar en una posición demasiado frágil a realidades que no han tenido el tiempo de adaptarse, como puede ser el cambio en pocos años con la aparición de todas esas franquicias y los grandes centros comerciales, modelos nuevos de comercialización muy potentes para un comercio tradicional que tiene otro ritmo. Aunque soy partidario de llegar a un punto en donde la libertad y la libre competencia sean reguladoras de la eficacia real en función de la ley de la oferta y la demanda, lo que el público valora como competitivo o no, como criterio general también entiendo que eso es una aspiración que no se puede implementar ciegamente y que requiere de procesos. Se trata de mantener medidas que den ese paraguas de cobertura, pero con la mirada de que esa protección no sea al final un lastre que consolida ineficiencias. Quizá habría que establecer un marco de horizonte temporal: durante un tiempo determinado mantendremos esta protección horaria, pero en términos generales el comercio minoritario tiene a su vez una ventaja de flexibilidad, especialización y personalización que las grandes cadenas y superficies no tienen porque están despersonalizadas en cierta manera. Hay que buscar otras armas y estar dispuestos no a la protección sino a la competencia. Eso es una filosofía general para los tiempos nuevos.





















