MARTA CANTERO
Si 1965 fue el año que Mel Gibson, Linda Hunt y Sigourney Weaver vivieron peligrosamente, 2009 ha sido, fuera de la ficción, el año que vivimos difícilmente. Comenzó con una crisis económica y concluyó con la crisis política que provocó la enteraza y constancia de una mujer menuda: Aminatou Haidar. Políticamente ha sido un año insulso, plagado de corrupciones a las que ya estamos demasiado habituados. En el capítulo de sucesos, al incendio de La Palma y los últimos daños del temporal hay que sumar otras catástrofes antinaturales como la muerte de 25 inmigrantes en la playa de Los Cocoteros y cinco mujeres a manos de sus parejas. Y un caso que sacó los colores a la prensa: el linchamiento público a un joven madrileño por un presunto delito de violación de una menor que no cometió. Un año malo del que aprender.
El año 2009 entró cabalgando ya sobre una crisis galopante, que se cebó en una ciudadanía acostumbrada a vivir por encima de sus posibilidades. Mes a mes se destruyó empleo con la misma rapidez con que los años anteriores se construyeron carreteras y edificios. La caída no parecía tener fondo, hasta el punto que las cifras del paro han situado de nuevo a España a la altura de los países tercemundistas (ha llegado el 19%), con el peor nivel de desempleo de Europa junto a Letonia y muy por encima de países como Marruecos.
La crisis ha afectado a estamentos muy diversos de la sociedad, a excepción de privilegiados colectivos políticos, funcionariales o sindicales con un sistema de protección laboral blindado. De resto, prácticamente nadie se ha librado de los efectos de la crisis, que ha devastado puestos de trabajo y familias. A los pobres que ya sobrevivían malamente se ha sumado una pléyade de personas procedentes de las clases medias y altas, que han perdido la calidad de vida de la que creyeron poder disfrutar por siempre.
El impacto ha sido de tal calibre que la sociedad apenas ha tenido capacidad para reaccionar. En Canarias hubo un amago importante de movilización de diversas organizaciones laborales que apenas se hicieron oír al reclamar “que la crisis la paguen los ricos”. Tratando de responder a la pregunta de ¿Quiénes son los culpables de esta crisis?, reivindicaron en vano durante meses que las ayudas gubernamentales llegaran a los sectores más desfavorecidos. No fue así. La millonaria inversión que el Gobierno de Zapatero decide inyectar al sistema se queda en las sucursales bancarias. Los bancos aprovechan el acto de generosidad gubernamental para sanear sus cuentas, y cierran el grifo a las empresas y ciudadanos de a pie. Las entidades bancarias españolas son --a diferencia de las estadounidenses o restantes bancos europeos-- las únicas que no han comenzado a devolver a las arcas estatales el dinero prestado. La crisis, pues, no la han pagado los ricos.
HAIDAR: DAVID CONTRA GOLIAT
La otra cara de la moneda, la de la dignidad, tiene nombre de mujer: Aminatou Haidar. Menuda y aparentemente tímida, mantuvo en vilo al ‘establishment’ internacional durante los 32 días que tuvo el coraje de mantener una huelga de hambre. Desde un pequeño aeródromo situado en una isla perdida del océano atlántico, Lanzarote, Haidar recordó al mundo que el Sahara también existe, y que además está ocupado desde hace tres décadas por Marruecos. Toda una lección para los Estados que tienen la hipocresía de firmar, y vender públicamente, acuerdos internacionales de defensa de los derechos humanos, y hacer a un tiempo la vista gorda ante su flagrante violación. La Minurso, encargada de velar por el cumplimiento de la legalidad internacional en el Sáhara, es la única misión de la ONU que carece de competencias al respecto.
Aminatou Haidar demostró ser una gran estratega (otra lección también para el Frente Polisario), una gran jugadora de ajedrez capaz de mantener en jaque con un peón, su humilde persona, a todo un rey de Marruecos y la corte de damas, caballos, alfiles y torres de los países directamente implicados en el conflicto, fundamentalmente España, Francia y Estados Unidos.
LA PRENSA, PURO ESPECTÁCULO
Entre la crisis económica y la crisis política provocada por la reactivación de la ‘causa saharaui’, el año 2009 tuvo en Canarias otros hitos más o menos importantes, entre ellos el caso del joven acusado por la prensa de violar a la hija fallecida de su compañera. Un claro botón de muestra de que el periodismo es cada vez menos lo que era, y sobre todo lo que debe ser, para dejar paso el mero espectáculo con efectos especiales. Al linchamiento y escarnio público al que se sometió al joven de origen madrileño en todas las portadas e informativos de los medios de comunicaciones siguió un unánime ‘mea culpa’ que apenas va a ayudar al joven a superar psicológicamente el trance, y tampoco ha servido siquiera para abrir un debate sobre la deriva del periodismo.
Por otro lado, 2009 ha sido un año políticamente insulso; eso sí, marcado por la sucesión de casos de corrupción y maniobras orquestales para desbancar alcaldes y presidentes de cabildos a los que ya nos hemos acostumbrado tanto, sobre todo en Lanzarote, que apenas nos llama la atención.
SUCESOS NATURALES Y ANTINATURALES
En el capítulo de catástrofes naturales fue La Palma quien se ha llevado en este año que termina la peor parte, primero con el incendio que quemó en verano más de 1.500 hectáreas y obligó al desalojo de cuatro mil personas; y en este mes de diciembre, con los daños causados por un temporal, junto a La Aldea (Gran Canaria), durante el cual una avalancha de agua produjo desprendimientos de piedras y barro que afectaron a numerosas casas y vehículos.
Otras desgracias, en este caso antinaturales, se cernieron sobre las Islas: 25 personas inmigrantes murieron ahogados a escasos metros de la costa de Los Cocoteros (Teguise) a consecuencia de un golpe de mar; y cinco mujeres murieron a manos de sus parejas a lo largo del año, registrándose un índice de violencia de género que nos sitúa entre los primeros de España (en total 55 mujeres fueron víctimas mortales de la violencia de género en 2009). El cabo canario Cristo Ancor Cabello Santana falleció a consecuencia de un atentado sufrido en Afganistán.
2010 UNA ESPERANZA
Frente a este balance de mucha sombra y pocas luces, el 2010 llega con mucho agorero pronosticando más paro y un largo proceso de recuperación económica; pese a ello, la entrada del nuevo año viene precedida de unas fiestas más calurosas y tranquilas de las que se recuerden, y con renovados deseos de que el año que comienza sea menos difícil que este que se nos va y que se recordará con más pena que gloria.
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