Ya dijimos que el esbirro colonial Francisco Tomás Morales -guanche pobrísimo nacido en Carrizal de Ingenio en 1781 y muerto riquísimo en 1847 si mal no recuerdo-, quien había llegado a la riqueza y al poder esbirril como militar en América contra los independentistas y quien en Canarias ejercería de Capitán General, envió un informe a su amo metropolitano con fecha 10 de diciembre de 1827 -nos volverá a recordar el apellidado Miranda. Esto puede leerse en la página 41 del libro Amados compatriotas: acerca del impacto de la emancipación americana en Canarias, escrito por el palmero Manuel de Paz-Sánchez y editado en 1994 por el Centro de la Cultura Popular.
Y este significativo fragmento del dicho informe, fragmento reproducido por De Paz, acaso sea lo más ilustrador que yo haya leído para comprender crudamente la aceptación perruna de la ignominiosa situación colonial por tantos y tantos canarios a lo largo de nuestra criminal historia. ("Toda historia colonial debe leerse como historia criminal, sin la mínima concesión al poder opresor", interrumpió el apodado Pancho. "Y en una colonia la gente -oriunda o no- se divide en dos clases, sin más retorcidas explicaciones ni más eufemismos embaucadores: o independentistas o colonizadores. Continúe usted, amigo Miranda").
Insisto: repitamos lo que dice el fragmento policial enviado por el guanche esbirro Francisco Tomás Morales: "Desengáñese Vuestra Excelencia: En Canarias ni las revoluciones políticas de los pueblos de la Península, ni la influencia de los rebeldes de las Américas, ni las doctrinas subversivas del orden social; nada es capaz de alterar la fidelidad de sus habitantes. Su situación topográfica, su pobreza misma, esa imposibilidad física y moral de poder sostener interior o exteriormente cualesquiera movimientos de revolución ¿dejarían de ser constantemente poderosos obstáculos para las tentativas de los innovadores?".
Entonces habló El Cobra: eso de situación topo-gráfica querrá decir que nuestra Patria es un minúsculo territorio archipiélagico. Querrá decir que es un territorio fragmentado en pequeños trozos fáciles de controlar militar y policialmente por los invasores. Da a entender que serían mínimas -o nulas- las posibilidades de llevar a cabo una lucha armada de emancipación, llevarla en completa inferioridad de condiciones por parte de los rebeldes emancipadores.
Ya sabemos que la pobreza mantiene sometido a cualquiera, arrastrado ante quien tiene la potestad de darte o negarte la comida. Y nuestro pueblo siempre ha sido pobre, muy pobre, incluso miserable en su mayoría. No hay más que leer la historia y abrir los ojos a nuestra realidad: porque éste, el canario, ha sido y es nuestro pueblo.
Y lo de "la imposibilidad física y moral" significa que una población muy débil físicamente y muy podrida intelectualmente -muy débil por el hambre y muy podrida por la más completa ignorancia y por el más paralizador miedo a los crueles poderosos- jamás podrá rebelarse, jamás.
Ahí, en esos componentes tan negativos, tan denigrantes, ha radicaba la fidelidad del canario a España según el esbirro capitán general tan enriquecido Francisco Tomás Morales: territorio que hace de ratonera para cualquier rebelde, pobreza que te obliga a vivir de rodillas o a emigrar para poder malcomer, debilidad física y degeneración anímica motivadas por esa situación de miseria e ignorantación permanentes... ¡valiosa fidelidad -sí, señores- la que se sustenta en la incapacidad de defenderse, en la imposibilidad de rebelarse, en estar sometidos a punta de pistola, que a fin de cuentas en esto se sustenta todo colonialismo: en las homicidas armas del ejército y la policía coloniales!
Retomó la palabra Miranda, sonriendo tras la apasionada perorata de El Cobra: Mas por suerte, y a pesar de esa misma España, y debido casi exclusivamente a positivas influencias y motivaciones de origen no español, la situación va cambiando entre nosotros.
Cierto es que permanece la dificultad impuesta por la topografía, cierto es que pervive la pobreza entre muchos canarios, pobreza agravada por el absoluto control económico de fuerzas expoliadoras fuereñas y por el alma servil y tiránica de los canarios enriquecidos contra su pueblo. Cierto es que aún en demasiados compatriotas la podredumbre intelectual, y por ende moral, parece invencible.
Pero también es cierto que cada vez son más los canarios que han accedido al conocimiento, que ya saben leer y pueden algún día empezar a conocerse y a saber dónde está el origen de nuestros males y cuál es la única salida para remediar esos males. Ya son bastantes los compa-triotas con titulación universitaria. Ya hay compatriotas capacitados para sin tutelajes ni esbirrismos tomar las responsabilidades de los asuntos públicos de nuestra querida Canarias, tan capacitados -o más- como los que hoy detentan el poder, poder siempre represivo y empobrecedor en una colonia y por más que se enmascare de democrático el proceso de elegir a este o a aquel cargo público, cargo ineludiblemente al servicio del poderío metropolitano y contra el pueblo colonizado.
Sí, amigos, la consciencia -la capacidad de conocer sin errores- se adquiere por el conocimiento veraz. Y son cada vez más los jóvenes canarios que se han capacitado para conocer -y aunque oficialmente se les siga forzando a conocer mentiras y verdades obnubiladoras en institutuos y universidades. La única con-ciencia operativa, aquí, es la de saberte colonizado y anhelar descolonizarte. ¿Hay razones para la esperanza?
Víctor Ramírez
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