Canarias junto a Madrid ocupan el cuarto puesto en el ranking de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. El número de mujeres víctimas en España en este 2009 que dejamos atrás asciende de forma oficial a 73.
Las malditas cifras que tanto nos gustan a los periodistas bailarán sin duda en el 2010, pero no sólo las de las víctimas mortales, sino las de las de millones de mujeres en el mundo que sufren la desdicha de añadir a su género el riesgo de ser las más vulnerables, las condenadas a ser las más desfavorecidas de la sociedad, junto a los menores.
La consejera de Bienestar Social del Gobierno de Canarias, Inés Rojas, ponía este año 2009 la idea sobre la mesa de no hacer publicidad sobre los malos tratos, de evitar no dar publicidad en los medios de comunicación. Es cierto que ni los observatorios de violencia, ni el Ministerio de Igualdad por ahora hayan logrado solucionar un problema que no es ajeno a ningún país del mundo, que no es ajeno a ninguna clase social, ni edad, ni raza, ni nivel académico… sólo el género.
Ser mujer supone por ejemplo en Latinoamérica desaparecer sin que nadie te eche de menos. La discriminación y la violencia en estos países vecinos es tan alarmante, que nos arroja cifras como las de las 500 mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, México, sin explicación posible. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, (CEPAL), el 40 por ciento de las mujeres sufre violencia física en América Latina, y un 60 por ciento emocional. Hablar del continente africano supondría hacer un estudio sociológico tan profundo que daría para más de una tesis doctoral cun laude.
No podemos olvidar que el 57 por ciento de las víctimas de delitos son mujeres y el 89 por ciento cuando se trata de delitos contra la libertad sexual. Si estas cifras no son suficientes para concienciar a la sociedad podemos seguir añadiendo que el 95 por ciento de las excedencias para cuidado de hijas e hijo las cogen mujeres. El salario medio de las mujeres es inferior al de los hombres, a pesar de desempeñar las mismas funciones, la tasa de paro es superior, son las féminas las que ostentan el récord en jornada parcial frente a la jornada completa del género masculino, y ni hablemos de las pensiones, ya que la remuneración sigue siendo menor por ser mujer.
Recientemente un juez sevillano, Francisco de Asís Serrano, mantenía que muchas de las denuncias que existen en el ámbito de la violencia de género en nuestro país, eran falsas. Hay unas 71 asociaciones que han pedido la derogación de la Ley de Violencia de Género, porque según éstas, pone en peligro la presunción de inocencia del otro 50 por ciento del género humano.
Sin embargo son cada vez más las voces que se unen a la lucha, las voces que no sólo desde los gobiernos intentan evitar más muertes, más discriminación, sino desde las ONG, desde la escuela, desde el ámbito privado en las familias, pero sigue siendo insuficiente, a tenor de las cifras que aún siguen bailando con la muerte.
Por eso hoy quiero que brindemos por ellas, que brindemos por todas las mujeres del mundo, entre las que me incluyo, como madre, hija, esposa, amiga, profesional.
Por las mujeres que han tenido que levantarse cada día y seguir viviendo, no sólo por ellas, sino por los que dependen de ellas, por las mujeres que están destinadas a seguir siendo la parte más vulnerable de la sociedad, las excluidas, las condenadas a morir en brazos de sus ¿amantes?, las que cada día sonríen ante un espejo o una luna de escaparate y se preguntan si serán capaces de seguir adelante, si serán capaces de seguir viviendo como dice nuestra cantante Rosana “ sin miedo”.
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