Este texto describe a la perfección la evolución del gobierno socialista en España. Punto por punto, todo ello se ha ido cumpliendo. Hasta hubo gestos a la izquierda como la legislación sobre el aborto, el matrimonio homosexual o la ley de dependencia. Pero también se han suprimido impuestos sobre la transmisión del patrimonio, se han potenciado las SICAV como formas de esconder, evadir, dinero e impuestos los ricos y se ha ayudado a la banca a seguir saqueando los bolsillos del pueblo. Y después, ante la actual crisis, se declara la guerra al pueblo. No otra cosa es el Plan de Ajuste del gobierno. Una declaración de guerra contra los más desfavorecidos, las masas populares, el pueblo en general.
Y sin embargo no es un texto escrito por y para la situación de España. Fue escrito en 2007 por Alain Badiou como predicción de la política del flamante presidente Sarkozy en Francia. Y, tristemente, los hechos demuestran que se puede aplicar al gobierno Zapatero, pues, por mucho que este proclame su vocación de izquierdas, no pasa de ser un gerente de los intereses del Fondo Monetario Internacional en España. El gobierno ha doblado el espinazo ante los poderosos, la gran banca, la Comisión Europea, la Iglesia y el Gran Capital Financiero, como fiel gestor de los intereses de los que realmente mandan. No le importa perder las próximas elecciones ante la derecha más envalentonada y asilvestrada que nunca. Ya se encargaran los poderosos de buscarle alguna sinecura como conferenciante o mediador por esos mundos del capital. Debe cumplir con su contrato como debe cumplirlo cualquier gerente de una gran empresa. Y no puede temblarle el pulso a la hora de decretar recortes y despidos pese a que ello signifique más miseria para los de abajo. Le pagan para ello como a cualquier capataz o presidente de consejo de administración.
Pero muchas veces los trabajadores se han unido y han obligado a los gerentes y presidentes de consejos de administración a aceptar nuevas condiciones y nuevas reglas del juego. La historia está llena de huelgas que consiguieron negociar mejores condiciones para los trabajadores. Ni una sola de las conquistas del llamado estado del bienestar, ninguna sola de las leyes que en su momento protegieron a los trabajadores, se consiguió sin lucha y sin protesta organizada de los trabajadores. Directores generales hubo que se han tenido que plegar ante la huelga y la movilización. Pues bien, si admitimos que el gobierno socialista no es le representante de la soberanía nacional, pues se ha plegado a los dictados de la banca, debe ser considerado como cualquier gerente de empresa y las relaciones con él deben ser iguales a las que tienen los trabajadores con los directivos. De lucha y de combate. Y como a tantos patronos solo los hace entrar en razón para negociar un convenio la huelga, hagamos la huelga contra este gobierno y obliguémoslo a negociar y a entrar en razón.
Una Huelga General que le obligue a dar marcha atrás con el Plan de Recortes y con la feroz reforma laboral que prepara. Y que nadie diga que se atenta con esa huelga general a los intereses de la nación o a la soberanía parlamentaria. Ni los intereses de la nación ni su soberanía han brillado por ninguna parte en esta cuestión. Todo lo contrario, se ha impuesto a España y a su gobierno un plan de Ajuste desde fuera. Han sido el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo quienes han decidido el ajuste y quienes lo han impuesto. Ninguna de esas instituciones es democrática ni elegida por el pueblo. Y si la voluntad de esas instituciones se impone en el parlamento que sea la voluntad de la calle la que se imponga ahora al parlamento. Nadie puede quedarse impávido ante la magnitud del ataque a los intereses populares. Se ha tirado contra los más débiles y no se han toado ni la RIC, ni las SICAV, ni los fondos del ejército o la iglesia, o la casa real. No se ha aprobado ningún impuesto a la gran banca para controlar su especulación financiera. Antes bien, se declara la creencia en el más firme de los liberalismos económicos para salir de la crisis. Olvidando que esos principios de liberalismo económico son los que nos han llevado al desastre. Se pretende pasar del capitalismo al canibalismo, como explicaba "El Roto" en una pasada viñeta.
Para evitarlo, para frenar este disparate, para impulsar otras políticas económicas que defiendan a los de abajo, se impone, hoy más que nunca, la Huelga General. Es preciso que los sindicatos la pongan en el primer punto de orden del día de cada una de sus actividades. Es imprescindible que cada uno de los liberados sindicales, de los militantes de izquierda, de las personas que consideren que ya está bien de pagar el pato, se pongan a trabajar desde ahora para conseguir esa Huelga General que signifique que todavía le queda dignidad a la clase trabajadora y al pueblo como para hacer frente a los de arriba. Que no estamos resignados ni somos corderos que llevan al matadero.






















