PUBLICIDAD
Banner
PUBLICIDAD
Banner

Canarias Social

Registro de usuarios

¿Nuevo? Conoce las ventajas de ser usuario


Martes, 22 de Mayo de 2012

Desvelar el rostro

Nuria Roldan–Arrazola
El rostro no debe solo verse, sino entenderse, interpretarse. Los rostros tienen una relación directa con una manera de vivir, de sentir, de alimentarse y por supuesto de amar.

Para que exista un rostro debe existir alguien que lo mire, que lo lea, que lo interprete, es así como el rostro aparece, se desvela ante nosotros, como la forma de particularizar a la persona.
El proceso de aparición de la persona es un proceso histórico, cultural y por ende construido.

El rostro humano común aparece en nuestra iconografía de forma generalizada a partir del Renacimiento; El hombre como la medida del mundo, ya no es Dios, sino el hombre el que se hace sujeto. Ese proceso de individualización, de singularización tiene un momento álgido en la Ilustración, a través de la declaración de derechos fundamentales del ciudadano; no es menos cierto que la ciudadana aparece mucho después.

El conocimiento, el pensar el desvelar tiene mucho que ver con esa persona, con ese invento fruto de un quehacer consciente que huye de las tinieblas y que produce la ocultación.

Al igual que el proceso de desvelamiento, de la individualidad, de la identidad es un quehacer histórico el ocultamiento también lo es.

Cuando desvelamos estamos liberando, cuando ocultamos estamos invisibilizando.

El intento de incluir las prohibiciones a ocultar el rostro en la Ley de libertad religiosa no deja de ser un forma de asumir que el ocultamiento es una opción religiosa; en lugar de valorarlo como una opción política y social que tiene más que ver con los procesos sociales y de regulación del orden social desigual y jerárquico que con las opciones religiosas que cada cual puede practicar libremente.

No hemos entendido aún que la laicidad no es tener un estado pluriconfesional, sino aconfesional; que la libertad no es indiferencia sino deferencia, que la norma no es un fin último sino que lo que fundamenta la norma es un valor.

El valor que está en juego no es la libertad religiosa sino la libertad de ser, de ser mujer, de ser ciudadana, de ser sujeto de derecho.

No se puede ser sujeto si no se es particular. Esa particularidad se expresa de forma esencial en el rostro humano, aquello que nos impida mostrar el rostro nos estará impidiendo ser persona.
La dificultad de enfocar mal puede hacer probable que podamos abordar mal el conflicto y esto nos puede llevar a no saber cómo compatibilizar derechos fundamentales.

Las regulaciones parciales que se están poniendo en práctica en algunos de nuestros ayuntamientos, tienen una voluntad firme a favor de la dignidad y en contra del ostracismo atávico de unas sociedades a las que no queremos volver, pero la forma en que lo expliquemos, tendrá una gran trascendencia en la convivencia; Es por ello que considero necesaria la clarificación del hecho político en sí y no del hecho religioso, no obstante el proceso no hecho más que empezar.

Añadir comentario

Condiciones

  • Su comentario será revisado y subirá una vez sea comprobado que no atenta contra las leyes españolas o injurias
  • Reservado el derecho de eliminar aquellos comentarios que consideremos ofensivos