O sea: habrá tasa porque el hash que fuman en Bruselas debe ser potente. Pero hay más. Esta semana, despistados todos, el Ecofin sostiene que esto de la tasa de control financiero es para evitar próximas crisis. O sea, evitar que quiebren bancos. Por esta regla de tres, digo yo, habrá que crear una tasa canaria para evitar que las empresas industriales del Archipiélago quiebren. Lo de la tasa viene a igualar a los que hacen mal las cosas con las que lo hacen bien. Como siempre, las tasas siempre benefician a los ricos y fastidian a los pobres. La tasa del Ecofin debe ser para los productos financieros especulativos no para el desgraciado que necesita un descuento comercial con el que poder tener efectivo y pagar proveedores además de nóminas. No es lo mismo gravar hipotecas que bancos que compran paquetes de hipotecas. Lo que se tiene que gravar es la plusvalía inmediata.
Al final, lo bueno de la crisis que estamos viviendo en las Islas han sido las quiebras de promotores inmobiliarios y de los frikis que se olvidaron de los negocios productivos y fueron al camino torcido del apalancamiento y especulación financiera. Si tienes que quebrar, quiebras. Pero no tiene sentido que, a costa del dinero público, se autoricen EREs cuando tienes 600 viviendas sin vender porque no quieres alquilarlas o porque no quieres bajarle el precio. Si producir una casa de 70 metros cuadrados llave en mano en Canarias puede costar 50.000 euros incluida RIC, ¿qué pintas con el cartel de 'se vende' cuando no quieres venderla porque prefieres venderla a 210.000 euros? ¿Y ahora las AAPP tienen que soportar los gastos de desempleo? La culpa, obviamente, la tienen los que autorizan los ERES, que son cargos públicos que dependen de un alto cargo que, a su vez, se pone de decir bobadas sobre la tasa de paro en las Islas. A ver para qué le sirve al hipotecado en desempleo la puta tasa financiera del Barnier (no confundir con Garnier, el del campú). Tomadura de pelo.






















