Lo cierto es que, en el ámbito sindical, la propia huelga es una prueba de fuego. Es decir: Intersindical (y organizaciones adyacentes) en la Comunidad Canaria se juegan a esta carta su futuro. En el resto del territorio español, UGT y Comisiones también están en jaque. Si hay fracaso, mejor que cierren las puertas. En el fondo, los mayores beneficiados en la Comunidad Canaria de un fracaso de UGT y Comisiones es Intersindical Canaria (y organizaciones adyacentes). En Canarias, la huelga depende de Titsa, Salcai, Binter, Islas, distribuidores de prensa y resto de empresas del sector aéreo. Como ugeté y Comisiones no cumplan sus objetivos al margen de los liberados, saltarán todas las alarmas en Primero de Mayo, que cambiaría hasta de nombre.
Supongamos que se establece una serie de servicios mínimos que impide el desarrollo de la huelga a efectos de transporte en las Islas. Pues nada, ya tiene Intersindical (y centrales adyacentes) el caldo de cultivo suficiente para abandonar ese discurso casposo de la lucha de clases y los rollos del marxismo. Que sí. Que en un mercado como el canario, con tanta especialización en el sector servicios, no se debe estar pensando en las huelgas del carbón europeas del Siglo XIX, Lenin y la madre que los parió a todos esos rusos. Intersindical (y organizaciones adyacentes) tiene en estos momentos la oportunidad de convertirse en una central temática de corte canaria. Nada de izquierdas ni de derechas. Un sindicato lógico que cumpla su papel en las Islas y totalmente desconectado de otras confederaciones con las que no tiene nada en común excepto el dominio .com. Veremos.






















