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Martes, 22 de Mayo de 2012

¡Maldito Año Viejo!

Bachir Ahmed Aomar
Las calles están repletas de gente. Todo parece rebosar felicidad. Miro a las personas y no me trasladan esa alegría que parecen sentir. Una sensación de soledad me embarga. Estoy rodeado de gente y no me siento identificado con ella. Me siento extraño y aunque deseo no estarlo, no puedo evitarlo. Quizá sea porque una idea no se aparta de mi pensamiento; la situación del pueblo saharaui.

Aunque siempre estamos hablando de la situación saharaui, pocas veces se nos pasa por la mente la realidad cotidiana. Sabemos que se violan los más elementales derechos de los ciudadanos en los territorios ocupados. Igualmente nos llegan noticias de persecuciones, encarcelamientos, torturas y violaciones varias. Casi nos hemos acostumbrado a vivir con normalidad estas barbaridades y nos hemos hecho insensibles ante tanto horror.

Si los medios de comunicación no se preocupan de tratar el tema, es casi imposible que la gente de la calle se pueda interesar por él. Esto ocurre con el Sahara, pero también vale para cualquier otro conflicto o situación de anormalidad. Está todo tan controlado, que nos tienen amordazados, y solo tenemos derecho a utilizar la información interesada que, pasados los diferentes filtros, está preparada para ser consumida por la opinión pública.

El año 2009 acabó con la huelga de hambre de Aminettu Haidar. Una sola mujer logró que la cuestión saharaui diera la vuelta al mundo y se convirtiera en noticia durante treinta y dos días. Gobiernos como los de España y Marruecos hicieron el más espantoso de los ridículos por ignorar que hay personas y pueblos donde el concepto de dignidad está por encima de cualquier reivindicación. Una mujer sola, indefensa, débil, enferma, demostró al mundo que, tanto ella como su pueblo estaban dispuestos a cualquier sacrificio para denunciar las injusticias del Gobierno marroquí y, en este caso, la connivencia del gobierno español. No pidió perdón al rey de Marruecos y volvió con la cabeza alta a su país, demostrando que su tenacidad había vencido la soberbia del régimen de Rabat.

Parecía que acabado el tema Haidar las aguas habían vuelto a su cauce. Marruecos, tergiversando la realidad, proclamaba la magnanimidad de su rey. El gobierno español, por su parte, se jactaba de haber jugado un papel preponderante en la vuelta de Aminettu al Aaiun. Solo las personas que sintieron como suya la reivindicación de la saharaui, sabían que la única victoriosa había sido ella.

Este año 2010 que acaba, tampoco nos ha convencido de que Marruecos pueda cambiar su política respecto al Sahara. Ha intensificado la represión contra el pueblo saharaui y la consecuencia ha quedado plasmada en lo sucedido en el campamento de la dignidad de Gdeim Izik.

Aunque haya pasado poco más de un mes y parezca que no ha ocurrido absolutamente nada, la realidad es bien distinta. El desmantelamiento del campamento ha sido uno de los acontecimientos del año a nivel internacional y una horrible experiencia para el pueblo saharaui.

Aunque en principio la reivindicación popular era socioeconómica, a nadie se le oculta que es bastante difícil que los saharauis puedan pedir algo que no se esconda bajo la esencia de la política. Los problemas económicos, sociales, culturales, etc, tienen un punto de partida eminentemente político, la ocupación por parte de Marruecos del Sahara Occidental. Ahí está la clave, no la busquemos en otra parte.

El desmantelamiento por parte del ejército y la policía marroquí del campamento de Gdeim Izik y la posterior ola represiva en el Aaiun, nos aclara la postura marroquí respecto al tema del Sahara.

Las justificaciones de los diferentes ministros, con video incluido, de lo que ocurrió en el campamento, no reflejan lo que realmente ocurrió el día 8 de noviembre. Ninguna persona inteligente se puede creer la versión donde pretenden convencernos que solo hay trece victimas, de las cuales once son policías marroquíes. Partiendo de la base que las fuerzas de seguridad tenían armas de fuego es poco probable que lo que nos cuentan sea verdad.

Las autoridades marroquíes deberían responder a estas preguntas para sacarnos de duda:

- ¿Por qué no nos hablan de los muertos saharauis en el campamento?

- ¿Donde están los desaparecidos?

- ¿Cuál es la ubicación de las fosas comunes?

- ¿Cuántos fueron los heridos?

- ¿Por qué siguen persiguiendo, torturando y encarcelando a la gente?

- ¿Qué pretenden destruyendo las viviendas de los ciudadanos saharauis?

- ¿Por qué se asesina a los jóvenes?

Mientras las autoridades marroquíes no sean capaces de responder, no tenemos por que creer en su buena voluntad. Hasta ahora los únicos que le han dado la razón ha sido el gobierno español. Han dejado claro que los intereses económicos están por encima de los derechos de las personas.

Ante tanta adversidad, el pueblo saharaui no tiene nada que celebrar al final de este fatídico 2010. Se mira al próximo año con esperanza y con la firme promesa de proseguir la lucha por alcanzar los objetivos propuestos: libertad, solidaridad y paz.

1 comentario

  • Enlace comentario nayat  bachir ahmed Miércoles 19 de Enero de 2011 19:45 Publicado por nayat bachir ahmed

    la realidad de la causa saharaui solo la ven los mismos saharauis o la gente que apolla a la causa saharaui y eso duele .porque parace que los intereses economicos y la amistad del gobierno español con marruecos esta por encima de los derechos del pueblo saharau.parace mas que estamos en una selva y que el fuerte coma al devil.mejor que no hablen mas de derechos humanos porque no existen .no vamos a perder la esperanza ni la fe porque el sahara algun dia sera libre quiera marruecos o no un saludo a la gente de mi pueblo viva el sahara

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