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Martes, 22 de Mayo de 2012

De CajaChampion a CajaERE

José Luis Jiménez Méndez
Corría enero de 2001 en Madrid cuando el entonces secretario general del PP, Javier Arenas, acordaba con un diputado de Santa Cruz de Tenerife de nombre Paulino Rivero el corte de cabeza selectivo del director general de Caja Insular de Ahorros, Eugenio Mambrilla. Paulino Rivero, como presidente de CC, argumentó que era salida de Mambrilla de la caja de Las Palmas era "por sentido común". Mambrilla fue designado director general de Caja Insular de una forma un tanto atípica. Fue la primera vez –así lo denunciaba la prensa económica de Madrid-- que el puesto de director general de una caja de ahorros en España se elegía como un cargo más dentro de un pacto de gobierno entre CC y el PP en 1999. Meses después a esa decisión política en un entorno financiero, se supo que los resultados de Caja Insular habían experimentado un descenso negativo 29,2% aunque por aquella época la media de crecimiento del sector era de un 15,6% en cartera crediticia y un 12,2% en depósitos.

Ahora, ese "sentido común" al que aludió en su momento el hoy presidente canario es lo que más falta en el sistema regulador de cajas de ahorros de las Islas. El pasado mes de diciembre, Caja Insular transfirió todos sus poderes a lo que se conoce como Bankia, marca comercial de Altae Banco, de la que es su tercer máximo accionista. Por fortuna, Caja Insular no ha entrado en el SIP de CajaCanarias con Cívica donde la entidad tinerfeña es testigo mudo de una guerra entre sus mayores accionistas: Caja Navarra y CasaSol. No obstante, Caja Insular llega a Altae Bankia algo escuálida porque, de haberse mantenido los resultados anteriores a 1999, en estos momentos podría estar hablando en una situación de fortaleza. Hablamos de una caja de ahorros que tenía entonces una presencia política inferior a la media, un 24%, creo. En resumen: Llegaron cuatro gatos y dejaron la entidad a la altura de un bono basura. Y venga todo el mundo a bailar música andina, cubana y rindiendo homenajes guerrilleros en la cubierta del barco. La entidad más rentable de España en el entorno CECA se convirtió en un rebumbio como los de Viriato, al que mataron mientras dormía. El mismo gobierno que el 30 de diciembre de 2010 mandaba a pedir por la vía de urgencia un informe al CES de Canarias sobre las cajas para consolidar una supuesta estructura de mínimos lo preside un señor que ya hace 10 años repartía cargos de forma digital en este tipo de entidades. De tanto querer controlar un negocio financiero, no controlan nada. Porque Caja Insular ha entrado en un sistema que tiene su sede social en Madrid (PP) bajo la presidencia de un señor que milita en el PP. Tal es así, que la norma madrileña en materia de cajas deja muy clarito qué papel pueden representar las autoridades canarias en el nuevo modelo surgido de la fusión. Pretender regular lo que no existe en un momento en el que Bankia ha acordado salir a bolsa con unos activos totales de 275.000 millones de euros y un valor neto patrimonial de 12.000 millones de euros suena a broma pesada. La debilidad de Caja Insular en todo este proceso se debe, en parte, a que la Administración canaria solamente se ha concentrado en el resultado de la caótica presencia de CajaCanarias en Banca Cívica. En Bankia, y no me parece mal si es producto de las matemáticas, a Caja Insular le ha tocado un puesto en el consejo de administración (seis años) y tirando. Evidentemente, el peso que tiene la parte canaria en Bankia es el que es producto de una trayectoria donde se buscó más el rendimiento político cortoplacista que el financiero. Lo mismo que se hizo en Tenerife. Pedir ahora una cláusula de revisión a los acuerdos con Bankia o Cívica argumentando tonterías ultraperiféricas y fabricando una nueva Ley Canaria de Cajas da muestras del nivel de credibilidad y de la Administración canaria. Eso, Administración, no gobierno.

Estas son las cosas que pasan por colocar a manejar dinero de cajas a gente que no sabía emplear ni un cajero automático. Ahora "por sentido común" la idea autonómica es no perder el control de las unidades de Obra Social porque a ver quién financia las fiestas de San Ginés, Casillas del Ángel, los rollos solidarios de Vecindario, la verbena de turno o las fiestas del queso de Guía. Es el mensaje que le quieren enviar a Rato Rodrigo esta semana con motivo de su visita a Las Palmas: "Nosotros, las tribus insulares, queremos aparentar que mandamos. Por ello, déjame tu número de móvil por si tengo que tranquilizar a los míos". Antes de la llegada de Bankia al control de la entidad hubo que trabajar duramente. Así, un integrante del consejo de administración de Caja Insular en representación de los impositores (un vendedor de muebles de El Sebadal) se hizo –legalmente, claro—con líneas de crédito que suman unos 800.000 euros. Imaginen lo complicado que debe ser vender muebles cuando no se construyen casas y cuando los que se mudan son por embargos. En cuanto a partidos, en octubre pasado --la fusión se anunció en junio de 2010--, al PSOE grancanario se le concedió un crédito hipotecario con fecha con vencimiento en noviembre de 2030 al tipo de interés del Euribor medio mensual a un año más un diferencial del 1,50% con revisión semestral, con un mínimo del 3,50% y por un importe de 180.000 euros, presentando un saldo, a 31 de diciembre de 2010, de 179.451,72 euros. También tiene el PSOE un crédito concedido con fecha 26 junio de 2009 y con vencimiento en julio de 2034 al tipo de interés del euribor medio mensual a un año más un diferencial del 1,50% con revisión semestral, con un mínimo del 3% y por un importe de 220.000 euros, presentando un saldo a 31 de diciembre de 2010 de 211.660,44 euros. En lugar de Bankia, la entidad en las Islas debería haberse llamado CajaERE porque, tarde o temprano, alguien desde Madrid dirá que a Canarias le corresponde el 2,9% de los despidos del personal directivo que sobra a la vista de la patética capacidad de maniobra laboral que tienen las sucursales del Archipiélago. Qué vergüenza.

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