Teddy Bautista, otro ilustre miembro de la jet-set, anda por parecidos derroteros pues cada día que pasa conocemos un poco más de la voracidad de este paisano que al frente de la SGAE presuntamente se hizo con un patrimonio alucinante y que ahora, una vez despedido e investigado por los jueces, tiene la osadía de reclamar 1,2 millones de euros a la propia SGAE por despido improcedente.
En ambos casos las autoridades fiscales desvelan la utilización de una sofisticada ingeniería financiera para hacer aparentar como normales las maniobras de apropiación indebida de grandes sumas de dinero. Si Urdangarín se ha ido a vivir con su mujer y sus hijos a la zona más pija de Washington después de haberse comprado, entre otras bagatelas, una mansión de ocho millones de euros en Barcelona, Teddy Bautista impulsó una impresionante trama al frente de la Sociedad General de Autores y en estos momentos las investigaciones sacan a la luz el dato de que en las cuentas de la sociedad hay 145 millones de euros "pendientes de identificar".
En un país al borde de la ruina económica y de la depresión por los cinco millones de parados ambos ejemplifican hasta qué niveles han llegado las corruptelas públicas y privadas. Es probable que los buenos negocios de unos y de otros seguirán dando sorpresas en los próximos años aunque conociendo la lentitud de la maquinaria judicial es presumible que los procedimientos se alarguen hasta el infinito.
Otro epígrafe complementario podríamos dedicar al exalcalde de Santa Cruz de Tenerife, don Miguel Zerolo, quien recientemente ha sido exculpado de presunto cohecho por el escándalo de Las Teresitas, aunque todavía le quedan causas pendientes por presunta prevaricación y malversación de fondos públicos, en un caso que también salpica a empresarios como Antonio Plasencia e Ignacio González, así como a concejales socialistas. ¿Llegaremos hasta el fondo de la verdad en estos tres ejemplos tan ilustrativos? Se admiten apuestas.






















