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Miercoles, 23 de Mayo de 2012

A don Emilio Racionero

Cándido Quintana
Don Emilio, he leído con mucha atención su último artículo, Puerto de Granadilla, y seguro que, como yo, muchas otras personas no habituales lectoras de El Día también lo han leído, por el tema que trata. Lo considero muy interesante y dotado de un honesto contenido, que ya quisiera yo que salpicara, aunque sea un poquito, a una peligrosa clase política que no da la talla y a unos afines empresarios que tienen gran culpa de ello, por sus mantenidas e intolerables exigencias de dañinas infraestructuras innecesarias. Me asombra, hasta incluso, que El Día se lo haya publicado, debe ser usted un muy valorado articulista que no quieren perder, le felicito. 

Se ha saltado usted la mordaza institucional, Sr. Racionero. Y es que habla de un tema tabú, nada más y nada menos que del puerto de Granadilla y de todo lo deshonesto que le rodea, como su inviabilidad técnica, sus muy superiores alternativas, los negativos graves efectos medioambientales que generaría y todos los trucos que se vienen sacando de la manga para hacerlo realidad. Tenerife ya posee un gran puerto, a menos de 60 kilómetros, el de Santa Cruz, que en su día le infringió enormes daños al Medio, puerto que, aunque antes lo negaban rotundamente y decían que no era posible, ahora, por presiones, sobre todo de los Estibadores, lo están ampliando con lo que triplicará su capacidad, quedándole aún mayores posibilidades poco impactantes. No es nada congruente causarle a una isla pequeña como la nuestra, nuevos daños por puertos que no son necesarios, se trata de una locura en toda regla. 

Yo se que a algunos les jode que los demás hablen o escriban sin cortarse un pelo, con plena libertad, cuando realmente es bueno y siempre debería ser así, yo tengo una columna en La Opinión y así lo hago en todo momento. Mis artículos también se los remito a todos los Medios que tengo en mi agenda,  y entre ellos, como no podía ser de otra manera pues discriminar no es bueno, se encuentran El Día y el Diario de Avisos. Y a estos se los envío, a sabiendas de que no me los van a publicar, algo que si me hacían antes, a veces hasta en páginas destacadas. Pero ahora las cosas han cambiado considerablemente, escribir sobre temas que entran a saco contra determinadas infraestructuras, o sea, contra determinados intereses empresariales, es como morder la mano de quien les da de comer, que es la mano que mece el periódico y que ordena lo que ordena. Aún así, este artículo también se los voy a hacer seguir. 

Esa amplísima y veraz información que usted recibió en el Centro de la Cultura Popular Canaria, por cierto vilipendiado por el Gobierno de Canarias, el pasado día 26 de enero 2010, en un magnífico acto público y radiofónico de los cientos que celebra anualmente el CCPC, está ahí, a la entera disposición de quien quiera oírla y analizarla, basta pinchar en http://www.sanborondon.info:80/content/view/20915/107/ Los ponentes eran personas muy cualificadas y con amplios conocimientos de los asuntos que se trataban, el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias y el puerto de Granadilla y su alternativa, el de Santa Cruz. Allí estaban, Francisco Castro, presidente de Ben Magec en Tenerife, Alberto Brito, doctor en Biología y catedrático de la Universidad de La Laguna, y Pedro Anatael Meneses, profesor de Ingeniería Marítima de la misma Universidad y experto en temas portuarios. 

Claro, usted asistió al acto con total predisposición de recibir información y esas personas, como otras, siempre han estado ahí, con el abierto ánimo de aportar. También han estado siempre a disposición de nuestros gobernantes y de los empresarios, a quienes conocer la verdad en este terreno les quema, se les derrumban sus anhelos, se les jode el invento. Por ello, huyen como gato escaldado de conferencias, como la que usted asistió, esquivan todo tipo de debates, nos dejan en la estacada en programas anunciados en diversos Medios de Comunicación, como han hecho en diversas ocasiones. Y es que se trata de hacer el puerto de Granadilla, aunque el de Santa Cruz sea infinitamente superior y nunca se haya utilizado por encima del 50% de su capacidad o que se le infrinja un serio daño irreversible al mayor y mejor conservado Ecosistema de la Isla o que el par de playas naturales que tenemos se nos vayan a la mierda o que pongamos en más que evidentes riesgos de por vida a nuestra principal industria, el turismo.

Ellos siguen con su eterna cantinela, no en vano estamos ante unos malos gobernantes y ante unos insaciables empresarios. Nada ni nadie va a conseguir que cambien su discurso, todo lo contrario, seguirán manipulándolo todo. Ni siquiera, aún cuando se demostrara que los cada día más frecuentes y más duros temporales que nos están azotando, son consecuencia de un cambio climático propiciado por actuaciones fuera de lugar, como las que ellos pretenden, cejarían en sus intentos devastadores. Les prima el hormigón y todo lo que le rodea, en un deleznable intento de convertir un destino turístico paradisíaco, en un destino cementado que nadie desea. Termino, pegándole a continuación la respuesta que le acabo de dar al anterior presidente del Gobierno de Canarias, don Adán Martín, desarrollista exacerbado donde los haya, a una entrevista que le hicieron muy recientemente.

Que incongruencia, don Adán, ¡que pena! Dice usted que el turismo puede remontar, pero que hay que buscar nuevos caminos, ¿cuales? ¿De verdad usted ha recapacitado antes de decir esto?, y no digo solamente saquear más a África, que se volvería en nuestra contra. ¿Piensa usted que uno de los caminos para atraer al turismo, y supongo que se refiere al de calidad, es montar una impactante y peligrosa Plataforma Industrial a la vista de la principal puerta de entrada a Tenerife, el Aeropuerto del Sur? ¿Cree que es compatible con ese turismo que necesitamos? ¿O tal vez lo que algunos dicen, no se si interesadamente, que nuestra actividad debe entrar por importar materias primas (con su coste de transporte), manufacturarlas (con nuestro elevado coste de mano de obra) y exportar el producto terminado (con su nuevo coste de transporte)? ¿Cuántas roscas cree que nos comeríamos ante Países más céntricos, con materias primas y/o mano de obra más barata?  

Hay que MIMAR al turismo y para ello hay que olvidarse, de una vez, de impactantes y muy peligrosos tanques de regasificación y de otras industrias humeantes y contaminantes en aquella cercana y vital Zona, y, por supuesto, de puertos innecesarios, tremendamente devastadores y técnicamente disparatados=ruinosos, que no son, ni mucho menos, lo que esos turistas que dejan dinero vienen buscando a Tenerife. La SALUD nos hace falta a todos, a usted y a mi también, como hemos comprobado, pero más falta le hace al Mundo y a la Isla, para que tengan futuro y continuidad, y las generaciones venideras también puedan vivir, pero con la triste fórmula que usted propone lo tienen muy jodido. Esto que le digo, don Adán, es lo mismo que ya le dije hace unos cuantos años, cuando usted me llamó para hablar del puerto de Granadilla, y ahora las circunstancias han cambiado a peor. Prima conservar el Medio Ambiente, no perder ni un ápice más de Biodiversidad y proteger las Especies y los Espacios. Todos mis deseos de salud para usted. 

© Cándido Quintana

Presidente de la Plataforma de Defensa del Puerto de Santa Cruz

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