Porque es difícil acumular mayores desastres en cadena en apenas un semestre. Primero los de CC fueron defenestrados del Gobierno del Cabildo, tras la maniobra del 'nachista' Juan Domínguez, que pactó con Bravo de Laguna para auparse a la vicepresidencia, blindar su futuro inmediato y hacer lo propio con el presidente de la institución, en el primer acercamiento del CCN al PP, luego refrendado con su candidatura conjunta a las elecciones generales. Cita electoral esta última en la que, ¡oh casualidad!, salió como senadora electa la esposa de Domínguez, Meluca Suárez. La familia que conspira unida...
Posteriormente, la cuarta de la lista de CC (¿quién confeccionó una plancha con tantos desleales por centímetro cuadrado?), Rosario Chesa, fue invitada por Bravo a formar parte del selecto equipo de asesores cabildicios; y tuvo a bien aceptar tan jugosa oferta laboral, aunque pareciera una proposición indecente, que no están los tiempos para hacer cola en los servicios de empleo.
Pero los problemas le crecen a los coalicioneros también fuera del Cabildo. Hace unos días el PP del Ayuntamiento de Moya, por un quítame allá unos bizcochos, expulsaba a los ediles de CC con quienes gobernaba desde mayo, alegando unas supuestas infidelidades presupuestarias y la posibilidad de que estuvieran organizando, camuflados entre los tilos de la antigua selva de Doramas, una moción de censura contra el alcalde Poli Suárez.
Presupuestos a la carta
Y, volviendo al Cabildo de Gran Canaria, la última muestra la tenemos en la votación de los Presupuestos de la Corporación insular para 2012 de este viernes 16 de diciembre. Los tres consejeros que formaron parte de la misma plancha de CC-CCN-PNC y que, por tanto, se supone que defendían inicialmente un programa conjunto, votaron de forma diferente a las cuentas públicas cabildicias: uno a favor, Juan Domínguez (CCN); otro, en contra, el líder de CC, Bañolas; y otro, el consejero Antonio Hernández Lobo (CC), a medio camino, entre Pinto y Valdemoro, o entre Telde y Valsequillo, si prefieren, optó por la abstención, lo que convirtió la cara de Bañolas en un auténtico poema. Merecen, desde luego, ser candidatos al Guinness de los despropósitos.
Los hechos acontecidos pueden apuntar a que nos encontramos ante una fuerza política que, en pocos meses, ha dilapidado sus relativamente buenos resultados de las autonómicas y locales, en los que tuvo mucho que ver la activa presencia de Paulino Rivero en la isla, y se encuentra en avanzado proceso de descomposición.
Pero igual nos equivocamos en tan sesuda interpretación y la cosa es mucho más simple.
Tal vez estemos ante un elogio a la pluralidad, un canto a la diversidad de posiciones, una oda a la multiplicidad de interpretaciones sobre una misma realidad, sí y no y todo lo contrario en el mismo paquete.
Aunque, con toda seguridad, mucho mejor lo expresó un insigne marxista, Groucho: "Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros".
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Y para variar otro elogio, en este caso 'Elogio de la Danza', de Leo Brouwer, relevante compositor, guitarrista y director de orquesta cubano, interpretado por Pedro Zamora.





















